La inversión tradicional en renta variable se centra en empresas establecidas que son líderes en sus respectivos sectores. Esta ha sido la forma de inversión habitual para poder acceder al crecimiento generalizado de la economía con el soporte de marcas, productos y equipos de gestión reconocidos. Sin embargo, en un entorno de cambios y disrupción exponenciales como el que estamos presenciando actualmente, existe una creciente necesidad de complementar esta estrategia de invertir en los líderes de hoy tratando de identificar a los líderes del futuro.

Por esta razón, Santander Private Banking ha lanzado un nuevo marco de asesoramiento que busca adelantarse a los cambios transformadores que estamos viviendo, complementando las carteras tradicionales con soluciones centradas en las empresas que están liderando la aplicación de las nuevas tecnologías y tendencias.

Future Wealth se centra en descubrir los nuevos líderes emergentes que más se están beneficiando de este ecosistema tan dinámico, ayudando a sus clientes a posicionarse en las oportunidades que este cambio está generando.

Future Wealth está estructurado en tres grandes tendencias o bloques de innovación –Future society, Future tech y Future planet–, que a su vez se dividen en 18 subtemáticas.

Future society tiene como objetivo descubrir las empresas que están capitalizando las tendencias futuras del consumidor global, pasando desde la innovación en la salud a los nuevos consumidores.

La aceleración de la adopción digital y la necesidad de invertir en infraestructura sanitaria han sido dos resultados evidentes del impacto de la pandemia de Covid-19. En Future society se busca capitalizar en las oportunidades de inversión abiertas a los innovadores en el campo de salud, al tiempo que se explora las oportunidades relacionadas a los consumidores más jóvenes, quienes están creciendo con prioridades de gasto diferentes de las de sus padres
y abuelos.

Future tech explora las nuevas posibilidades de inversión que la implementación de las nuevas tecnologías disruptivas aporta a todos los sectores de la economía global.

La denominada «Cuarta Revolución Industrial», al decir de Klaus Schwab, fundador del Foro Económico Mundial, apunta a cómo la inteligencia artificial y el internet de las cosas ocupa cada día más lugar en nuestras vidas. En Future tech se analiza este fenómeno para encontrar los nuevos patrones de consumo que los usuarios están adoptando en esta nueva realidad.

Future planet, que refuerza el compromiso de Banco Santander en la inversión con criterios ASG (ambiental, social y de buen gobierno), es sostenibilidad más innovación, guiado por la creencia de que la tecnología y la mayor sensibilidad de nuestra sociedad van a crear oportunidades para acelerar la transición energética y mejorar el cuidado del medioambiente.

Vanguardistas ideas para el combate al cambio climático y las nuevas tendencias urbanas, como las ciudades inteligentes, son dos ejemplos del tipo de oportunidades que Future planet impulsa con inversiones a largo plazo, enfocadas en soluciones tecnológicas y sostenibles.

Nuevo fondo de inversión

Santander Asset Management (SAM), por su parte, ha lanzado el fondo de inversión Santander Future Wealth, domiciliado en Luxemburgo, lo que permite su comercialización en las diferentes geografías en las que está presente el Grupo, comenzando con España, Reino Unido, Alemania, Portugal, Chile, EEUU y Suiza.

El fondo Santander Future Wealth está gestionado por el equipo de Estrategias Cuantitativas (QIS) de la gestora. Adicionalmente, y para completar la gama, la gestora ha lanzado un plan de pensiones con la misma filosofía en España y está estudiando el lanzamiento de fondos locales en Brasil y Chile.
 

¿Sabía qué…?
25 años es la edad media de las siete principales empresas mundiales por capitalización de mercado.

10/10 es el número de empresas chinas y estadounidenses entre las diez principales plataformas de redes sociales.

50% de las diez principales marcas mundiales en 2004 han desaparecido de la lista en 2020.

5 años habría avanzado, en la pandemia, la adopción digital de consumidores y empresas en unas ocho semanas, según la consultora McKinsey.