Cuando Manuel Antelo y su familia decidieron radicarse en Uruguay, el empresario argentino ya tenía como objetivo realizar en nuestro país el proyecto de Car One, una iniciativa única, respaldada por sus otros exitosos emprendimientos, que lo sitúan hoy como uno de los nombres más importantes de la industria automotriz en América Latina y Europa.

Oriundo de Rosario y asiduo veraneante en Punta del Este, Antelo se encontraba viviendo en Argentina, recién retornado de España, cuando en diciembre de 2013 decidió venir a un país en el que afirma se siente «como en mi casa». «Los argentinos no somos extranjeros acá, no lo sentimos así», señala en diálogo con The Select Experience. «En Europa las costumbres son distintas, si bien me encantan Francia y España. Uruguay es nuestra cultura, nuestras costumbres».

A la familia le tomó un poco más de tiempo adaptarse -Antelo tiene cuatro hijos, los dos más jóvenes vinieron a Uruguay junto con su esposa, Inés-, pero hoy están a gusto. «Mis hijos tenían 14 y 10», recuerda. «La de 10 se adaptó en un instante. Ella no se quiere ir de acá. El otro estaba en la adolescencia y le costó muchísimo más. A mi mujer le costó también, por él. Pero fue solo el primer año».

«Es un país al que no es difícil adaptarse: la gente es muy amigable, le abren las puertas a los inmigrantes», opina el empresario. «Ahora tengo muchos amigos que se han venido y están contentos. Les va bien, les cierra a vivir acá».

Antes de su arribo, Antelo ya estaba trabajando para hacer realidad el proyecto de Car One: «Antes de venirme a vivir acá, estuve buscando lugares. Por el tamaño de Car One era obvio que no podía estar en Montevideo, porque son 15 hectáreas y no hay ese tamaño disponible en la capital».

«Yo no conocía exactamente cómo funcionaba Montevideo, pero enseguida me di cuenta que toda la tendencia de desarrollo es hacia el Este», explica. «Empezamos a buscar un terreno que sirviera de tránsito. La verdad que tuvimos mucho apoyo de la municipalidad de Canelones, con el intendente Yamandú Orsi, que nos ayudó mucho. Fue una interesante interacción entre la actividad privada y la pública».

Fue el equipo de la intendencia canaria el que dio con el predio de 15 hectáreas -sobre la Ruta Interbalnearia, en la intersección con Camino de los Horneros- donde hoy se erige el primer megacentro de venta de autos, nuevos y usados, de Uruguay. El proyecto, sin embargo, va mucho más allá. «Es la primera vez que hago un concepto de mall», explica Antelo.

«Tiene cosas en común con lo que he hecho antes, en lo referente a los autos, pero tiene otros aspectos. Viene de lo que vi en Europa, donde se ha desarrollado el concepto de polígonos comerciales para grandes superficies, donde se instalan empresas que requieren espacios muy grandes». «Muchas de esas empresas no existen todavía en Uruguay, marcas como Ikea o Decatlón, pero estoy convencido de que van a venir», afirma.

Además de Car One, que ocupa más de 4.000 m2, Tienda Inglesa abrirá sus puertas sobre una superficie similar. Hay otras marcas cuya participación está casi cerrada, pero Antelo prefirió no adelantarse.

En total, el argentino espera que sean cuatro o cinco empresas de grandes superficies que complementen las otras ofertas que el empresario planea sumar al megacentro, que incluye un total de 16 restoranes, para transformarse en un paseo familiar.

Antelo no descarta la evolución de la venta de autos online -la web de Car One permite una compra a distancia veloz-, pero considera que comprar un auto, nuevo o usado, es «una inversión significativa para la familia y merece la pena venir a un lugar y ver el vehículo». «En Car One están las siete marcas que representan el 75% del mercado uruguayo. En un solo lugar, en un rato, podés probar tres cuartas partes de todos los modelos que se venden en el país», explica. A esto se le suma la oferta de autos usados, con más de 400 disponibles. «Es más que justificado venir a pasar el día con la familia a elegir el auto.

Creo que va a seguir siendo así por muchos años», afirma el empresario. En lo que refiere a vehículos usados, Car One tiene como objetivo facilitar su compra y venta, dado que Antelo considera que es una tarea dificultosa hoy en día en nuestro país. Además de agilizar los trámites, la empresa brinda un período de prueba de tres días, para que el usuario pueda estar seguro de su adquisición.

Según su análisis, el mercado automotriz uruguayo es «muy competitivo» –«Hay pocos países con tantas marcas y eso es positivo para el consumidor», señala–, pero tiene como aspecto negativo que los impuestos vuelven muy caros a los vehículos. «Los autos aquí tienen una cantidad de impuestos fenomenal, lo que es desalentador para el público», explica.

«Creo que el mercado uruguayo tendría que tener el doble del tamaño que tiene. Se venden, en los mejores años, 50 mil autos, y, por el poder adquisitivo de la población, se tendrían que vender 100 mil. Para eso tendrían que bajar los precios drásticamente».

«Si el auto fuera más económico, el usado sería también más económico y habría mucha más gente andando en auto y menos gente en moto. Habría menos accidentes», asegura.

Luego de poner en marcha el proyecto de Car One, Antelo adquirió el Grupo Santa Rosa, en una operación que incluía una opción de compra de la fábrica Nordex. «Es una fábrica que tiene como 50 años operando en Uruguay. Lo que le faltaba era una inyección de capital que la modernizara», señala Antelo.

Con la opción en mano, el empresario argentino comenzó a discutir la viabilidad de realizar proyectos con marcas que desearan fabricar en Uruguay, encontrando respuestas positivas de Peugeot y Ford. Los dos proyectos se materializaron, obligando a una modernización de la tecnología de Nordex, instalando, a modo de ejemplo, robots de pintura, requisitos necesarios para cumplir con las exigencias de las marcas.

«Hemos hecho de Nordex una planta state of the art para vehículos utilitarios», explica Antelo. «No es una fábrica para hacer vehículos para particulares, pero sí para utilitarios, lo que es muy atractivo para las empresas grandes, que tienen plantas enormes para hacer 200 o 300 mil autos y cuando tienen que hacer 10 mil no les cierra por ningún lado». Nordex está hoy trabajando en la Peugeot Expert, la Citroën Jumpy y, en el correr de 2021, comenzará con la Ford Transit. En 2022 se sumará la camioneta pickup de tamaño mediano de Peugeot.

Al mismo tiempo, Antelo realizó su primer proyecto inmobiliario en Uruguay: «Hice un edificio en Carrasco que es chico, porque lo hubiera vendido tres veces», lamenta. «La demanda fue descomunal. Si hubiera sido el triple lo hubiera vendido el triple».

«Lo hice principalmente porque quería un departamento para mi familia y resultó una buena inversión», explica. «En Uruguay hay perspectivas para los sectores inmobiliarios, para el industrial».

«Se ve mucha gente en Punta del Este, en José Ignacio, gente que invierte, no solo argentinos, también europeos. Esos a su vez traen a otros. Es un círculo virtuoso», opina el empresario. «Está buenísimo vivir acá, el país es agradable, la calidad de vida es buenísima. Tiene un sistema impositivo favorable para que venga la gente».

«Los extranjeros vienen y te dejan mucho en un país: invierten, hacen obra, dan trabajo», dice Antelo. «Todo el mundo se pelea para que la gente que va a invertir venga a vivir a sus países. Los países se matan por esa gente. Uruguay hizo muy bien las cosas y tiene todo para que venga mucha gente de Latinoamérica, que yo pienso que van a venir, y también creo que van a venir, como está sucediendo, de Europa».

La época romántica de la guitarra

El recorrido de Manuel Antelo que lo llevó a convertirse en el empresario que es hoy en día parece una versión acelerada de una narrativa conocida: el talentoso hombre de negocios que se inicia en la empresa familiar para luego trascenderla camino al éxito internacional.

Sin embargo, esa narrativa no representa la historia completa, porque deja fuera una etapa formativa fundamental para el empresario, ligada no a los números, sino a la música. La pasión de Antelo por la música, y en particular la guitarra, tiene como gran influencia a su madre, la cantante y compositora Leticia Daneri, una cancionista de elogiada trayectoria en Argentina y Europa.

«Mi madre es fanática de la música, es compositora y tiene más de ochenta temas», explica orgulloso su hijo. «Ella iba al conservatorio y nos llevaba a mí y a mi hermano. Toda la vida viví eso». «Fue ella quien nos convenció a ambos que teníamos que ir a estudiar afuera.

Decía que si queríamos tener vuelo teníamos que salir de Rosario, de Argentina, porque nos iba a dar una visión diferente», comenta Antelo. «Ella me organizó todo para entrar en la Sorbonne. Yo tenía 19 años, no tenía muchos planes, pero después de que fui me fasciné».

Independiente ya de joven, la adaptación le resultó sencilla y, como su madre había predicho, el impacto fue muy importante. «Fue una etapa clave en mi vida», asegura.

En Europa, Antelo se dedicó a tocar la guitarra en cualquier lugar donde le permitieran hacerlo: «Cantaba en restoranes, fiestas, casamientos», recuerda. «Cantaba cualquier cosa, tenía un repertorio enorme, en inglés, portugués y francés. A veces me disfrazaba con un sombrero mexicano, con bombachas de gaucho, poncho y botas. Todo eso llamaba la atención de los europeos, les encantaba».

Antelo estuvo siete años en Europa haciendo una vida muy diferente de la actual. «La época romántica de la guitarra fue fabulosa», afirma. «Fueron muchísimos años, no volvía más, parecía que no iba a terminar». «Sin embargo, en un momento dado algo me hizo un ‘click’. Me daba para vivir, vivía bien, pero no tenía el talento de Julio Iglesias, si lo hubiera tenido esta sería otro tipo de entrevista», explica Antelo.

La realización de que el nivel de vida que le gustaba tener no se podía sostener guitarra en mano en las noches del viejo continente, lo hizo volver a Argentina, a los estudios y a trabajar en la fábrica de su abuelo, que se dedicaba a la construcción de piezas automotrices.

De acostarse cuando recién amanecía pasó a levantarse cuando el sol no asomaba. «Fue terrible, lo peor que me pasó», afirma, años después, sonriendo. «Los años más duros de mi vida fueron de los 26 a los 29 años, los tres años en los que me recibí de contador en la universidad. Los odié, pero no había más remedio, lo tenía que hacer».

Ese esfuerzo, y el título de contador en particular, revela una de las principales características de la personalidad de Antelo: la fuerza de voluntad. «Esos años espantosos fueron en los que más me esforcé», señala. «Yo estaba contento porque lo que estaba haciendo era increíble. Mi carrera era de cinco años y casi que la empecé de nuevo porque la había abandonado completamente. Mucho antes de recibirme ya me estaba yendo muy bien y nunca iba a ser contador, pero igual terminé la carrera. Eso es algo que destaco y a mis hijos les digo siempre: cuando uno se mete una cosa en la cabeza, tiene que hacerla».

Como padre, Antelo le ha transmitido esas mismas ideas a sus cuatro hijos, comenzando por el consejo de su madre de vivir en el exterior. «A mi hija mayor, a los 18, la dejé estudiando en Inglaterra. Se quedó allá y no volvió nunca más. Los riegos son esos», comenta entre risas. Es a través de su hija que este año Antelo alcanzó otro título: el de abuelo. Debido a la pandemia, al momento de esta nota todavía no había tenido la oportunidad de viajar a conocer a su nieto.

Fuera de la más pequeña, que estudia en Montevideo, sus otros dos hijos hicieron también una experiencia europea. «Uno ya se volvió y el otro está estudiando en España», detalla Antelo. «Para mi es algo fundamental: es cortar raíces, hacerse independiente, aprender a relacionarse con gente que uno no conoce. A mí me formó la personalidad».

«Los negocios los hace la gente, no existe nadie que haga un negocio solo. Todo viene de dialogar, de relaciones humanas. Cuanto más capacidad tengas para relacionarte con gente que no viste en tu vida, que habla otros idiomas, otras culturas, mejor», explica.

De la guitarra y la música aún queda la conexión que diariamente le transmite su madre: «Todos los días me manda una canción cantada por ella». Madre e hijo se dieron el gusto, años atrás, de subir a un escenario juntos en el Teatro General San Martín, en Buenos Aires, y compartir con el público canciones como «Samba en preludio» y «Un hombre y una mujer».

Trabajar para no trabajar

El otro gran punto de inflexión en la historia de Manuel Antelo ocurrió a sus 37 años, cuando el resultado de todos los esfuerzos hechos a partir de su regreso a Buenos Aires lo posicionó para cumplir el sueño de muchos: no tener que trabajar más.

«Cuando empecé a trabajar no me gustaba trabajar, trabajaba para ganar plata», afirma sin tapujos. «Lo que me gustaba era tocar la guitarra, vivir en Europa y viajar. Me puse a trabajar con un solo objetivo: trabajar para no trabajar. Buscaba tener un cierto nivel económico como para no trabajar. Tuve la suerte de hacerlo muy rápido, porque yo empecé a trabajar realmente a full a los 26 y a los 35 me había ido muy bien y ya podía no trabajar más».

A los 37 hizo el intento. «Estuve un año sin trabajar, o trabajando, pero poco», explica. «Supervisando las cosas que tenía, con gente de confianza en cada empresa».

Sin embargo, apenas apareció la oportunidad de un gran negocio, en este caso quedarse con Renault Argentina, volvió a la oficina con pasión: «Jugué todo lo que tenía en ese momento, que era bastante para un tipo de 37 años que podía no trabajar más. Todo lo puse de vuelta arriba de la mesa y si me salía mal volvía a tocar la guitarra. Pero ¿si no te jugás ahí cuándo te vas a jugar?». «Ahora, con los años, lo pienso y es una locura lo que hice», analiza entre risas.

La compra de Renault Argentina resultó una excelente apuesta y le abrió las puertas a eventualmente asociarse con la empresa de logística CAT, filial de Renault y encargada de distribuir autos en Europa.

En su etapa en Renault, Antelo participó de la creación de CAT Argentina y CAT Brasil y, en 2001, cuando la marca francesa vendió su participación en la compañía de logística, el empresario argentino comenzó el camino que hoy lo hace único dueño de una empresa con más de 9000 empleados y filiales en 27 países. «Antes de la pandemia facturamos 2.000 millones de dólares», detalla Antelo.

CAT sació el apetito de Antelo de contar con una empresa en Europa. «Era un desafío grande que me impuse cuando me fui a vivir allá», comenta. Su primer plan, reproducir Car One en España, resultó muy complejo por el elevado valor de los terrenos en ese momento. Hoy el desarrollo de la venta de usados se hace bajo la marca BP Autos, una división de CAT que en 2020 colocó 60.000 autos usados.

En Uruguay, mientras tanto, los planes de crecimiento están más que vigentes. «Las inversiones que hemos hecho, tanto Car One como Nordex, y lo que hemos hecho en Santa Rosa, son a largo plazo», explica. «El proyecto este es para 20 o 30 años. El horizonte es positivo».

«Soy muy optimista sobre Uruguay», afirma Antelo. «Tiene grandes oportunidades. Se ve hoy que, aún con toda la debacle de la pandemia, hay mucha actividad, mucha construcción. Uruguay es un país estable y tiene muy buenas perspectivas».

Santander presente en Car One con un centro especializado

Continuando con la línea innovadora que inició con su Centro Especializado Hogar & Coche, Banco Santander se convirtió oficialmente en el banco de Car One al poner a disposición de las personas una filial que amplía el nuevo modelo de atención especializada impulsado con gran éxito por la institución. Si bien se trata de una sucursal enfocada en el negocio automotor, que presenta un layout especial y diferencial debido a su ubicación estratégica, también ofrece otros servicios para el público en general. Su amplia zona de autoservicio está operativa en horario extendido de 9 a 21 horas, mientras que la atención al público va de lunes a viernes, de 14 a 18 horas, y los fines de semana, de 10 a 16 horas. En lo que respecta a los automatismos, los clientes podrán hacer uso de los dispensadores de dinero y buzoneras, al igual que del innovador servicio Santander Locker. El local cuenta con terminales de autogestión de emisión instantánea para reimpresiones y/o adicionales de tarjetas de crédito y débito. Santander Car One atenderá y canalizará el relacionamiento con socios comerciales ante la compra y venta de autos nuevos y usados; se facilitarán prestaciones para que cada persona encuentre la opción de compra adaptada a sus necesidades y con nuestra financiacion, incluso fuera de horario de atención. Además, el vehículo podrá financiarse hasta en 60 cuotas fijas en pesos a una tasa baja del 15%.