por Mauricio Rabuffetti, especial para The Select Experience

En 1943 el escritor francés René Barjavel publicó Ravage, una novela que describe una sociedad del futuro en la que prácticamente todo, incluso la producción de alimentos, está automatizado. Las personas se vuelven apenas testigos de una existencia pasiva, hasta que el modelo perfecto sucumbe cuando se acaba la energía y tienen que volver a encontrarse como seres sociales colaborativos. Es un futuro muchas veces imaginado por el cine y la literatura, pero lo cierto es que algunos aspectos de la tecnificación y automatización absoluta que Barjavel plantea en su obra comienzan a aparecer en nuestra era.

Lejos de constituir una sociedad capaz de absorber el impacto de una evolución que algunos plantean como inexorable, los seres humanos debemos prepararnos para convivir con un avance cada vez más rápido de la tecnología, que golpea el corazón mismo de nuestra forma de vida: el trabajo. De ese futuro y sus claves se ocupa La revolución de los humanos, el último libro del economista Ignacio Munyo, director de CERES y catedrático de la Universidad de Montevideo, que trae propuestas y soluciones para la realidad que vendrá luego de la pandemia.

Es evidente que hay una tensión entre el progreso tecnológico y algunas labores que pueden ser automatizadas. Pero esto no es nuevo. ¿La pandemia aceleró procesos?
Si bien muchas personas volvieron a valorar el contacto con otros seres humanos después de este período de distanciamiento obligado por las circunstancias, el fenómeno de automatización se ha acelerado enormemente. Según la Federación Internacional de Robótica, en tres años se duplican los robots para todos los usos. Esperan que se dupliquen las ventas de robots industriales para inspección, mantenimiento, logística, construcción y demolición, con un impacto fuerte en el empleo.

La pandemia adelantó los relojes en los planes de automatización existentes en las empresas y mucho de lo que estaba planeado para hacerse en tres años se hizo en nueve meses.Nosotros hablamos permanentemente con líderes de empresas de todos los sectores de actividad y, casi sin excepción, escuchamos que producen lo mismo que hace un año atrás, pero con entre un 20% y 30% menos de puestos de trabajo.

La revolución de los humanos, que tiene la producción periodística de Federico Castillo, apela a recursos del periodismo como entrevistas, a figuras conocidas y a personas que no lo son, que comparten su experiencia en el mercado laboral y esbozan lo que creen que vendrá. Después de leerlo, no estoy seguro de que la automatización sea inexorable en todas las áreas de actividad…
Estamos en el medio de una transición, que va a durar años, en la que los puestos de trabajo que requieren el desarrollo de habilidades humanas, los complementarios a la tecnología, van a ir tendiendo a ser cada vez más valorados. En el libro nos preguntamos qué tienen en común el trabajo de un ginecólogo, una peluquera, un funcionario de la Colonia Berro y una cuidadora de adultos mayores. Algo esencial: que las tareas que realizan no son automatizables, porque son inherentemente humanas.

En el texto hay una frase atribuida a Coco Chanel en diálogo con Picasso y Dalí en París. «Para ser irremplazable, uno debe buscar siempre ser diferente». ¿Cómo se traduce a la realidad de trabajadores que hacen tareas en las que no es posible diferenciarse?
Todos estamos en el mismo mar, pero no en el mismo barco: las características de las tareas que cada persona realiza son diferentes, así como las competencias y habilidades necesarias para llevarlas a cabo. Es de sentido común pensar que realizar tareas automatizables, que las pueden hacer máquinas mejor y más barato, ya no es el camino para el desarrollo profesional ni para el crecimiento de las empresas.

¿Por qué algunas tareas que son claramente automatizables siguen existiendo en Uruguay? Pienso en el pistero de la estación de servicio o en la cajera de supermercado. ¿Hay una cuestión cultural que juega a favor de esos empleos?
Más que un tema cultural, hay una cuestión de eficiencia y posibilidad. Aquellas empresas que se enfrentan a la competencia internacional no pueden sostener ese tipo de puestos de trabajo. Sin embargo, aquellas empresas que son monopólicas o subsidiadas por el Estado pueden mantener posiciones laborales que ya no son necesarias. La historia es diferente si el puesto de trabajo originalmente automatizable muta y se vuelve humano. En ese caso es otro el servicio que presta, más allá de la tarea física de poner el combustible en el auto y pasar los productos por lectores de códigos de barras.

¿Cómo se ayuda al trabajador que es sustituido por una máquina? ¿Qué papel juegan los gobiernos y los sindicatos?
Un problema es no tener trabajo. Otro problema mayor es tener dificultades para conseguir trabajo. He ahí una de las más complejas encrucijadas del Uruguay: no alcanza con retomar el crecimiento de la economía para mejorar la situación angustiante de miles de familias. Estar sin trabajo puede ser coyuntural y solucionarse con un repunte del ciclo económico; no conseguir trabajo, ser rechazado del mercado por no tener habilidades útiles para los que generan puestos de empleo, deriva en una angustia individual y colectiva que golpea fuerte.

Las tendencias actuales del mercado de trabajo exigen un profundo análisis de todos los apoyos posibles a las personas que quedan al margen. Un apoyo para la reinvención laboral podría tener un impacto superior a los programas vigentes. Para que sea completamente efectivo, este apoyo se debe complementar con capacitación

El PIT-CNT es consciente de esta situación y en reiteradas ocasiones se ha puesto a disposición para participar de instancias de diálogo nacional sobre los desafíos que el futuro del trabajo impone.

El tema central de este libro está planteado desde hace mucho tiempo El futuro del empleo tal como se conoce en un momento dado, siempre está en discusión. Pero no hay conclusiones terminantes. ¿O sí?
No hay conclusiones terminantes al respecto. Se escucha decir que todas las revoluciones industriales terminaron por generar más puestos de trabajo de los que destruyeron, lo que es cierto. Sin embargo, hay dos fenómenos que hacen diferente lo que estamos viviendo hoy. En primer lugar, la velocidad de los cambios de la automatización, que es mucho mayor que en el pasado y que es casi en tiempo real. En segundo lugar, la suprasectorialidad que implica
que, a diferencia del pasado, la automatización afecta al mismo tiempo a todos los sectores productivos en tareas de secretaría, administración, control y finanzas, por ejemplo.

Señalás que más de la mitad de las personas que están en edad de ingresar al mercado laboral en Uruguay solo puede hacer tareas que serán automatizables. El panorama, visto así, luce complejo, porque esta situación no se modifica de un día para el otro.
Las pruebas PISA se toman cada tres años en casi 80 países y están diseñadas especialmente para medir el potencial que tienen los jóvenes de todo el país para insertarse en la sociedad y el mercado de trabajo.

Las cinco ediciones de las pruebas PISA, que se realizan cada tres años desde 2003, nos muestran que la mitad de los uruguayos que entran al mercado de trabajo no está en condiciones de cumplir con tareas que requieran tomar decisiones complejas. Que son funcionalmente analfabetos: saben leer y escribir, pero no pueden procesar información para resolver un problema, ni hacerse preguntas relevantes para aprender en el proceso.

Todos los programas de gobierno en las últimas elecciones incluyen cambios sustanciales en el sistema educativo. Los cambios necesarios ante el avance de la tecnología, afortunadamente, están omnipresentes. El diagnóstico y la receta están.

Cada año que pasa, tenemos la conciencia plena de que la amplia mayoría de los adolescentes que empiezan el ciclo básico de la formación obligatoria no reciben una formación acorde a las necesidades actuales y futuras: todos sabemos que los estamos mandando a la guerra con un tenedor.

Está claro que Uruguay enfrenta un problema en el sistema educativo, lo que tiene un costo económico y social, que es más duro para las familias más pobres. Hay un plan basado en estudios y alineado con las buenas prácticas internacionales; y si bien es importante contar con recursos amplios, la restricción fiscal no es excusa para no hacer las reformas necesarias, que están delineadas en la dirección correcta y tienen apoyo parlamentario.

¿Cómo te imaginás el Uruguay laboral en 20 o 30 años?
Las habilidades humanas bien desarrolladas -artesanía fina, creatividad y adaptabilidad, empatía- van a ser cada vez más relevantes en las posiciones laborales y se van a pagar cada vez mejor.

¿Qué es la formación dual que en el libro se define a partir de una charla con Fernando Pereira como «no formar para un puesto de trabajo, sino formar para el mundo del trabajo»?
La formación dual se basa en la combinación de teoría y práctica que prepara a las personas en formación para las tareas que posteriormente la empresa demandará. No solo interesan los conocimientos teóricos, sino que también hace falta práctica y experiencia en la aplicación de estos conocimientos. Es conceptualmente parecido al «aprendizaje basado en proyectos». Es clave porque expone al alumno a situaciones reales, para impulsarlo a desarrollar todos los recursos necesarios para resolver un problema que podría darse perfectamente en el ámbito laboral. No hay que viajar a un país del primer mundo para ver y analizar ejemplos exitosos. Alcanza con ir, por ejemplo, a Casavalle. Desde comienzos de 2016, en el Centro Educativo Los Pinos, funciona un liceo técnico con 71 estudiantes, con un modelo de aprendizaje basado exclusivamente en proyectos. En pruebas estandarizadas que miden capacidad analítica se observa una mejora anual superior al 40% entre los alumnos que participan del programa.

¿Cuánto afecta a los niños y jóvenes el escuchar todo el tiempo que la educación en Uruguay necesita una reforma porque es un sistema prácticamente fallido? ¿No les hace perder la confianza en ese sistema que es el único que se les ofrece?
Los datos del Departamento de Estadística de Educación Secundaria y del Monitor UTU muestran que la actual oferta educativa en ciclo básico está lejos de ser acorde a las necesidades existentes. El 71% de los estudiantes que se inscriben en primero de liceo asiste a centros de educación pública que ofrecen propuestas que no son funcionales a sus necesidades. La formación que recibirán estos 33 mil adolescentes se encuentra prácticamente incambiada desde hace demasiado tiempo. Menos del 30% de los adolescentes que acaban de iniciar ciclo básico obligatorio acceden a experiencias educativas que intentan acercarse a lo que hoy se requiere en el mundo del trabajo. Lo sabe el Codicen de la ANEP, lo saben los sindicatos docentes, lo saben los padres y lo saben los estudiantes. Lo sabemos todos. Sin embargo, pasan los años, pasan los gobiernos y se hace lo que se puede.

¿El trabajador uruguayo es creativo?
El trabajador uruguayo es tan creativo como el contexto en el que trabaja. Si se dan las condiciones para crear, la respuesta aparece, de eso pueden estar seguros.

¿Por qué leer?

La revolución de los humanos (Debate, 2021) aborda uno de los temas de mayor preocupación en las sociedades actuales: el futuro del trabajo. Es un libro de una actualidad indiscutible y, tal vez porque a cualquier persona en edad laboral le dispara muchas preguntas, es que sus conclusiones se vuelven tan importantes. Educación que permita desarrollar una imprescindible capacidad de adaptación al cambio; formación permanente de trabajadores; el papel del Estado y de los sindicatos en el devenir de las relaciones laborales; la automatización, con sus desafíos y oportunidades, o cómo está parado Uruguay en un mundo cambiante: la variedad de asuntos abordados convierte a este ensayo salpicado de entrevistas a cocineros, matemáticos, desarrolladores de videojuegos, médicos, agentes de viaje, académicos y emprendedores, en una pequeña caja de herramientas para pensar los tiempos que vendrán.