María Jesús Arocena encontró en el diseño interior una profesión que le ha permitido volcar toda su creatividad y pasión por el arte, el diseño y la fotografía. «Siempre tuve gran afinidad por todo lo que es diseño, lo buscaba y encontraba en todos lados: arte, arquitectura, moda, fotografía, literatura», explica.

«Mi amor por el interiorismo llega a la hora de elegir una carrera, necesitaba volcar mi creatividad y pasión por el diseño en algo, es así como descubrí que el diseño interior abarcaba muchas de esas cosas que a mí me gustaban: podía jugar con arquitectura, arte, diseño de mobiliario, paisajismo, fotografía», comenta Arocena. «Creo que todo se relaciona y tener la posibilidad de abarcar todo eso mediante una profesión me pareció superinteresante; me encanta».

Como diseñadora de interiores, Arocena se identifica con el minimalismo, considerando que «sus composiciones y pureza logran captar la esencia del proyecto que estoy creando».

«Trato de despojar elementos sobrantes o que considero ‘obsoletos’, haciendo que lo esencial sea lo más importante», explica. «Creo que es muy valioso que todos los elementos de un espacio convivan entre sí, ninguno debe tomar mayor protagonismo que el resto. El espacio debe destacarse por su totalidad, no
por una pieza».

«Me gusta trabajar con materiales naturales, por su nobleza. Tener la oportunidad de jugar con materiales que la naturaleza me brinda me resulta increíble. Creo que incorporando éstos logro darle calidez a los proyectos», señala la diseñadora de 26 años.

Para inspirarse, Arocena toma elementos de la naturaleza, la arquitectura, el arte, la moda y los viajes, en una lista que considera «eterna». «Mi principal fuente de consulta es con los que yo creo grandes diseñadores y artistas del mundo», afirma. «Ellos me inspiran mucho, trato de interpretarlos a mi manera según mi visión de diseño».

Hoy ubica entre las principales tendencias de diseño interior la funcionalidad de los espacios y las texturas como el bouclé, metales como el acero y también las piedras naturales. Entre los colores, se inclina por los neutros y los tonos tierra.

Como sus colegas, Arocena fue testigo de la revalorización que los espacios vivieron durante estos últimos catorce meses de pandemia y cuarentena: «Creo que el hogar es un lugar que refleja quien lo habita y el contexto actual hizo que las personas presten más atención a esto. Cuidar de la casa es como cuidarse a uno mismo, siempre lo digo: es calidad de vida», afirma.

«Debido al contexto actual gran número de personas trabajan desde su casa y creo que tanto el living como la cocina son espacios que unifican y nos hacen salir del ámbito laboral para reencontrarnos con nuestro hogar», comenta.

A la hora de relacionarse con sus clientes, la diseñadora toma cada desafío como si se tratara de develar al personaje de una obra: «Lo veo como una película, primero que nada intento interpretar al personaje que me llega», señala. «Saber dónde vive, cómo vive y qué es lo que le gusta me resulta fundamental para tener una visión clara de quién es».

«Luego estudio el por qué, cuáles son sus necesidades», agrega. «A partir de esto se empieza a gestar un proyecto en donde me gusta involucrar al cliente, hacerlo sentir que realmente es parte del mismo. Cuanto más entusiasmo y confianza por parte del cliente, mejor salen mis creaciones».