Nathy Fraenkel, codirectora de Sí, Mona Interiorismo

La pasión de Nathy Fraenkel por los espacios que habitamos surgió en ella desde pequeña y fue esa fascinación la que la condujo, en primera instancia, hacia la arquitectura. Más tarde su formación en el exterior se volcó al diseño industrial, pero ya allí, Fraenkel admite que todos sus objetos estaban, «de alguna u otra manera» vinculados al hogar. La vuelta al Uruguay la adentró en el diseño interior.

La codirectora del estudio Sí, mona Interiorismo señala que, en su método de trabajo, el cliente recibe una propuesta completa, con un diseño que abarca todas las áreas, adaptado a los tiempos que el proyecto disponga. «La inspiración no se busca, te encuentra y puede ser desde una canción, una ropa, o una pieza de arte. Cualquier objeto sirve como punto de partida al comenzar un nuevo proyecto», explica.

En este año tan particular, Fraenkel entiende que las personas aprovecharon el tiempo en casa para «cuestionar y aprender» de lo que funciona y lo que no en nuestros hogares. «Nos vimos obligados a rearmar nuestra casa según nuestras necesidades inmediatas», explica. «Veníamos de unos años en la que la tendencia era, cada vez más, unificar espacios. Al empezar a convivir más horas en un mismo lugar, todos los integrantes de una familia, nos vimos con necesidad de volver a delimitar espacios para poder abarcar trabajo, estudio, relax y placer en un mismo lugar».

En temporada de verano, la interiorista está enfocada en proyectos acordes, donde las casas se dotan de un look «más relajado, sin perder la personalidad de los usuarios». «Nos jugamos por estilos muy despojados, colores neutros, mucha fibra natural y materiales nobles que tengan su proceso de envejecimiento natural», detalla. «Hace unos años ya que las rafias y esterillados volvieron a ser tendencia y por su impronta tan natural van bárbaro en este tipo de espacios. Las alfombras de yute son las mejores aliadas al querer decorar un piso en una casa de playa sin volvernos locos».

«Por último, tratamos de armar espacios de bajo mantenimiento, así que es ideal optar por paredes revestidas o empapeladas en lugar de pintura», asegura.

Leticia Achard, directora de Estudio 1601

Leticia Achard atribuye su lado artístico y creativo a su abuela. De ella, afirma, viene su interés por el mundo del diseño, el que la llevó a estudiar en la Universidad ORT, para luego complementar su formación en San Francisco, California, en la Escuela de Arte y Fotografía de Berkeley.

«Los viajes son mi mayor fuente de inspiración», asegura. «Una vez que defino el destino hago una especie de investigación de lugares relacionados al diseño y siempre vuelvo con un gran archivo de cosas que me ayudan al momento de proyectar porque mi objetivo es tratar de crear espacios únicos y con personalidad».

A la hora de trabajar, la directora de Estudio 1601 dice disfrutar de los proyectos donde puede «crear libremente». «Cuanto más confianza hay por parte del cliente más estimulante es el desafió y mejores son los resultados», afirma.

Achard ve con satisfacción que la decoración está viviendo una revalorización por parte de la gente, dejando atrás «varios preconceptos» que la catalogaban como «algo banal e innecesario». «La decoración de un espacio influencia en nuestras vidas, en nuestro estado de ánimo y una buena decoración puede cambiar hasta el resultado de una posible venta o alquiler de un inmueble», explica.

A nivel de tendencias, la diseñadora asegura que 2021 llega con un «mayor interés en todo lo vivo, enfatizando la conexión entre el ser humano y la naturaleza». «Los materiales naturales y orgánicos, como los suelos de madera, la piedra, la luz del día y la vida vegetal, nos recuerdan el exterior y nos aportan el exterior y la naturaleza», señala.

«El color azul en todas sus gamas combinado con maderas claras» será protagonista, adelanta Achard. «Viene una tendencia nórdica, con diseño moderno pero elegante, mezclado con toques de vintage».

«Con respecto al mobiliario, normalmente se compone de madera, hierro y piedra», explica. «Sin embargo, otros materiales como el bambú, ratán, sisal, algodón, lana, papel, vidrio, arcilla y varios tipos de metal también se pueden incorporar para embellecer la decoración de interiores».

María Clara Guerra, directora del Estudio María Clara G.

En esta temporada de verano, un cambio que la diseñadora de interiores María Clara Guerra ha notado respecto a otros años es el interés de los clientes de renovar su casa de verano como un ambiente para todo el año. «Una casa de verano es, sin dudas, fresca, cálida, liviana, fácil, de puertas abiertas y nada cargada», explica. «Lo que sí, es que este año en particular, mucha gente consultó por cómo hacerlas casas de todo el año y no solo de verano».

Guerra entiende que la decoración y el diseño jugaron un rol «importantísimo» durante este 2020. «Siempre lo ha jugado, pero este año fue más notorio», afirma. «Si antes nuestra casa era un refugio, el lugar donde nos sentimos más seguros, menos vulnerables; el espacio donde recargar nuestra energía física y emocional. Ahora, en pandemia, todo eso pasó a ser imprescindible».

La importancia del diseño interior quedó grabada en la mente de Guerra cuando a los nueve años vio a una decoradora en acción, mientras visitaba un proyecto de su padre. «Vengo de una familia de tres generaciones de arquitectos y sin duda en mi casa, se respiraba ese culto por la buena arquitectura y el interiorismo», explica. «Me fui formando sin darme cuenta, de la mano de mi padre».

La arquitectura no fue su llamado, pero eso no la distanció del estudio de su familia, con quienes trabajó una vez egresada del Centro de Diseño Industrial. «En ese momento el interiorismo no era una carrera formal, así que en paralelo a trabajar tomaba clases con el decorador Gino Moncalvo», recuerda.

Guerra asegura que en estos años de oficio, el mayor cambio que vio la decoración es la revalorización del bienestar y el confort. «Un buen descanso, buena luz natural y artificial, sentirnos seguros en un ambiente que nos de paz y tranquilidad, placer», explica. «No hablo de lujo ostentoso, o algo superfluo, hablo del lujo de lo simple».

None Fossati, directora de None Fossati Estudio

En un año normal –algo que, claramente, 2020 no estuvo cerca de ser– None Fossati hubiese aprovechado para visitar diferentes espacios, dado que la diseñadora ve en los viajes un elemento fundamental para su trabajo: «Considero los viajes y las experiencias como la fuente más genuina y estimulante de inspiración», comenta. «Hay lugares que me marcaron profundamente, como mi primer viaje a NY o Melbourne, o las zonas de vanguardia en Bangkok y Singapure». «Las referencias son disparadores y se van articulando con ideas de todo tipo», explica.

Mantenerse al día en materia de decoración es un trabajo constante, señala Fossati, dado que es un área que actualiza constantemente: «La deco cambia día a día, según las tendencias, y al mismo tiempo hay recursos y vertientes estéticas que se mantienen en el tiempo, que evocan lo clásico y atemporal», comenta, aunque prefiere evitar «las modas decorativas muy repetidas» dado que «son las que cansan más rápido».

En los ojos de la diseñadora, la transformación más importante se ha dado en la distribución de los espacios en las casas: «Las casas de antes se dividían en sectores de uso formal o eventual y sectores de uso diario. La deco de hoy es para disfrutar desde todos los sentidos, no hay espacios reservados a ocasiones especiales, las casas se viven en todos sus espacios. Los protagonistas, de todos modos, son las áreas de living y comedor», señala. «Hoy en día mi propuesta es que el sector eventual sea el cotidiano para los mayores y el uso diario se use de playroom», detalla. «De esa forma la casa se aprovecha por completo y se mantienen espacios más ordenados».

Pensando en el verano, Fossati elige las texturas naturales para asientos, alfombras, macetas y almohadones. «El yute, el bambú y la caña son buenos aliados», explica. «Siempre combinados con linos en tonos claros. Además, maderas claras y cemento. Estos cuatro componentes no pueden faltar en una decoración de verano actual».

Sofía Ruiz, directora de Sofía Ruiz Interiores

Los «espacios museos» es como Sofía Ruiz define a una tendencia pasada en la diseño de interiores, donde ambientes como los livings existían para prácticamente no ser utilizados, salvo en ocasiones especiales. «Ya no existen esos living tipo ‘museo’; los espacios hoy están para ser vividos y disfrutados», asegura la diseñadora. «Las personas conectan mucho más con sus emociones y con lo que quieren sentir en los distintos espacios de sus casas».

Entre otros de los grandes cambios del diseño, Ruiz apunta que el home office «pasó a ser un must have»: «Ya venía siendo una fuerte tendencia y la pandemia fue un acelerador que impulsó a las personas a tenerlo como necesidad».

En una medida similar, la directora de Sofía Ruiz Interiores afirma que las cocinas integradas «también se están pidiendo mucho, así como el lugar para tv y estufa, todo junto, para disfrutar cada espacio al máximo».

La pasión por el diseño de interiores se manifestó temprano en su vida, pero para cuando le tocó entrar a la facultad, la carrera aún no existía. Fue cuando nación la licenciatura en la Universidad ORT que se dedicó de lleno al interiorismo.

Ruiz señala como fuente de inspiración los viajes, el cine, los museos y las exposiciones de diseño. «Ya que en este año tan particular no pude viajar, mi inspiración estuvo más conectada con la naturaleza», explica. «Por lo general no me inspiro mirando perfiles de otros diseñadores, creo que los recursos para la inspiración son infinitos, prefiero hacerlo en otras cosas, más allá de estar al tanto de las tendencias a nivel mundial».

«Lo lindo y estimulante de esta profesión es buscar la manera de hacer más felices a nuestros clientes en su hábitat, y que eso se transforme en armonía, mejorando la calidad de vida en sus hogares», afirma Ruiz.