Te invitamos a conocer los testimonios de 5 mujeres líderes en una serie de entrevistas donde conversamos sobre género. Ellas son Bárbara Mainzer, Isabelle Chaquiriand, Patricia Damiani, Pilar Moreno y Virginia Staricco. Mirá el backstage acá. Gracias a @rotundastore, una marca con la que compartimos valores, por apoyar esta iniciativa y lookear a las protagonistas de la próxima tapa de la revi...

PATRICIA DAMIANI

EMPRESARIA AGROPECUARIA, PRESIDENTE DE CONPRISTE ACISA

«EL EMPODERAMIENTO TIENE UN PRECIO; HAY QUE HACER LA ECUACIÓN»

La historia de Patricia Damiani cambió abruptamente tras el fallecimiento de su primer marido, Rodrigo Vejo. Madre joven de niños pequeños, Damiani debió decidir entonces qué hacer con el negocio agropecuario de su pareja. El consejo de su padre, el famoso contador José Pedro Damiani, fue claro: debía vender el campo. Ella no lo escuchó. «Fue la única vez que desobedecí a papá», recuerda. «Le dije: ‘Del campo me voy a ocupar yo; voy a aprender y salir adelante’»

Hoy, la presidenta de Conpriste Acisa se define como una empresaria agropecuaria, con emprendimientos que abarcan tanto la agricultura como la ganadería, pasando también por la olivicultura, entre otros. «Nunca imaginé que iba a estar en el rubro agropecuario», admite. «La formación empresarial me ayudó muchísimo, por eso me defino como una empresaria agropecuaria y no tanto como productora agropecuaria».

«EL DESAFÍO ES EL EQUILIBRIO. CÓMO VAMOS A MANEJAR LAS MUJERES EN ESTA ETAPA DE EMPODERAMIENTO ESE ACTIVO IMPORTANTE QUE ES LA FAMILIA»

Aquella respuesta desafiante ante el consejo paterno, nacida durante una etapa de tragedia, es una clara señal de su personalidad. «Mi padre se sintió sumamente feliz de ver lo que su hija logró hacer con perseverancia y con sus enseñanzas, con dichos como ‘cuidá la chica porque la grande se cuida sola’ o ‘no confundas caja con rentabilidad’», rememora Damiani.

Según señala, ser mujer en un rubro con muy pocas otras representantes de su género, «nunca fue una barrera». «Yo creo que, al contrario, me ha facilitado muchísimo ser mujer en un ambiente de hombres», comenta. «El hombre cede mucho más ante una mujer».

Aquel esfuerzo inicial, sin embargo, no se dio únicamente en lo laboral, sino también en lo familiar. «Cuando recién empecé a ir al campo no sabía manejar», recuerda Damiani. «Viajaba de noche, dormía en el ómnibus dos veces por semana, para darles un beso a mis hijos antes de irme y volver a la noche siguiente para darles otro».

«Llegamos al empoderamiento empresarial, pero yo lo que le transmito a las generaciones más jóvenes es que el principal activo que tenemos las mujeres es el cuidado de nuestros hijos, el cuidado de la familia», afirma. «Ese tema nunca debe ser descuidado. El empoderamiento tiene un precio. Hay que hacer la ecuación».

Damiani considera que esa ecuación, entre trabajo y familia, es el problema más importante a resolver. «El desafío es el equilibrio», señala. «Cómo vamos a manejar las mujeres en esta etapa de empoderamiento ese activo importante que es la familia».

«Las mujeres somos hábiles, confío en nosotros como género. Somos el sexo fuerte. Somos capaces de lograr el equilibrio», asegura.

BÁRBARA MAINZER

ECONOMISTA, CFA CHARTERHOLDER DE CFA SOCIETY URUGUAY, EGRESADA DEL PROGRAMA DE LIDERAZGO DE LA ESCUELA DE NEGOCIOS DE HARVARD

«LAS MUJERES HEMOS GANADO MUCHÍSIMO TERRENO, PERO ES CIERTO QUE HAY UN TECHO DE CRISTAL»

La trayectoria de Bárbara Mainzer la hace poseer una amplia experiencia en diferentes áreas, dado los roles de liderazgo que ha ocupado en bancos internacionales, su trabajo como consultora financiera y directora independiente, hasta la docencia universitaria. «Luego de una larga carrera en el mundo corporativo me independicé y hago cuatro cosas: doy clases en facultad, como hace 28 años; tengo una columna en el diario El Observador y en VTV; soy directora independiente; y trabajo con varias empresas del sector financiero», detalla en sus veinte años de carrera en el mundo de las finanzas, Manzier ha visto una evolución en el rol y la presencia de las mujeres, aún si, en su experiencia personal, su género no le resultó un obstáculo: «La realidad es que siempre me sentí bien en ese mundo. Nunca sentí que ser mujer fuera, para mí, una desventaja. Seguramente lo fue en algunos aspectos, pero en otras áreas ser diferente terminó siendo una ventaja»

«CUANDO HABLÁBAMOS DE CÓMO SALIR ADELANTE COMO MUJER, YO PIENSO CÓMO NOS CONDICIONA EL PUNTO DE PARTIDA»

Pese a su experiencia personal, Manzier entiende que su experiencia no es la de todas las mujeres: «Las personas que nacen en un entorno socioeconómico más vulnerable, con un nivel de educación más limitada, tienen mucho más difícil llegar que otras. Cuando hablábamos de cómo salir adelante como mujer, yo pienso cómo nos condiciona el punto de partida. Yo llegué a este lugar trabajando duro, siendo disciplinada, con altos estándares de profesionalismo, pero mi punto de partida fue privilegiado», afirma.

Manzier ubica a la educación como el gran «igualador» -«No solo la curricular, sino también la que genera hábitos de trabajo», puntualiza– para combatir esa situación, pero se muestra pesimista sobre el impacto desigual de la crisis generada por la pandemia: «La crisis del coronavirus acentuó las diferencias. Hay personas que a partir de esta crisis van a tener menos oportunidades».

Para la economista, sin embargo, hay un elemento que afecta a todas las mujeres por igual en el terreno profesional, un «techo de cristal», relacionado con la maternidad. «Las mujeres hemos ganado muchísimo terreno, pero es cierto que hay un techo de cristal, está demostrado y es algo de lo que se habla», afirma. «Cuando se preguntan cómo hacer para romper ese techo, nuestra principal desventaja es también nuestra gran fortaleza: el ser madres».

«Desde lo personal, creo que ser madres es lo mejor que nos puede pasar, pero también a la hora de trabajar es una desventaja por todos los factores que sabemos, como que las madres somos, en general, quienes más nos ocupamos de nuestros hijos», explica Manzier. «Cuando CFA Institute hace encuestas a nivel global, en esta industria financiera de hombres, sobre qué es lo que se precisaría para que puedan trabajar mejor, la realidad es que el factor número uno que se menciona es contar con más apoyo a la maternidad. Creo todo lo que se pueda contribuir en ese sentido va a ayudar».

ISABELLE CHAQUIRIAND

DIRECTORA EJECUTIVA DE ATMA, DECANA DE LA UNIVERSIDAD CATÓLICA Y COFUNDADORA DE FUNDACIÓN CORAZONCITOS

«LAS NUEVAS GENERACIONES TRAEN UN EQUILIBRIO ENTRE TRABAJO Y FAMILIA DEL QUE DEBEMOS APRENDER»

La crisis de 2002 es considerada por Isabelle Chaquiriand como un punto de inflexión en su carrera laboral, abriéndole paso a roles de liderazgo que han marcado las últimas dos décadas de su trayectoria. «Mi entrada en puestos de más responsabilidad fue enseguida después de la crisis del 2002», recuerda. «En ese momento estábamos todos tan focalizados en sacar la empresa adelante, superar la crisis, que realmente el tema del género no fue tal o, si lo fue, a mí no me distrajo».

«NO SÉ SI PODEMOS HABLAR DE CARACTERÍSTICAS FEMENINAS Y MASCULINAS, CREO QUE TODOS TENEMOS CARACTERÍSTICAS SEGÚN LO QUE NOS TOCÓ VIVIR»

«No era un tema en la empresa, pero me fui encontrando con gente que sí lo veía como un problema o tenía algún sesgo, lo que fui superando», señala Chaquiriand. «Naturalmente se fueron saltando obstáculos, ese entre otros. También era muy joven, era hija de uno de los accionistas de la empresa. Tenía varias mochilas arriba, no solo ser mujer. Era parte de lo que me tocaba jugar».

Ya sea desde su rol como directora de ATMA o en sus otras facetas, como docente o en la ONG que cofundó, Chaquiriand entiende lo importante de formar grupos de trabajos diversos, donde el valor, entiende, está dado más por las vivencias de sus integrantes que por su género. «No sé si podemos hablar de características femeninas y masculinas, creo que todos tenemos características según lo que nos tocó vivir», opina. «Hay gente del interior, gente de Montevideo, otros que fueron educados en determinado contexto, otros que son uruguayos, otros que son extranjeros».

«Creo que la riqueza de los grupos de trabajo está en la diversidad. Si nos terminamos juntando todos con perfiles parecidos en grupos de trabajo, dificilmente salgan ideas innovadoras», explica. «Incluir hombres y mujeres, gente de diferentes contextos de vida y educaciones, hacen a la riqueza de los grupos de trabajo. En la diversidad y tener distinta perspectiva se genera la riqueza»

Sobre los avances hacia la equidad de género, Chaquiriand aplaude lo logrado, pero confía en que las próximas generaciones sean quienes superen lo que identifica como un gran desafío: la división de tareas dentro del núcleo familiar. «Las nuevas generaciones vienen muchísimo más abiertas acerca del rol que ocupa el padre en la familia, que es mucho más activo y presente», comenta. «Por ende, la mujer puede tener un rol mucho más activo a nivel profesional»

«Quedan muchos desafíos, pero creo que las nuevas generaciones traen un equilibrio, un balance, entre trabajo y familia del que todos debemos aprender», afirma.

PILAR MORENO

PROFESORA ADJUNTA DEL LABORATORIO DE VIROLOGÍA MOLECULAR DE LA FACULTAD DE CIENCIAS DE LA UNIVERSIDAD DE LA REPÚBLICA, INVESTIGADORA DEL LABORATORIO DE EVOLUCIÓN EXPERIMENTAL DE VIRUS DEL INSTITUT PASTEUR DE MONTEVIDEO

«FALTA MUCHO PARA ESTAR TODAS A LA PAR DEL HOMBRE, NO SOLO LAS QUE TENEMOS UN LUGAR PRIVILEGIADO»

Aún dentro de un año particular para el mundo entero, este 2020 ha sido doblemente importante para la doctora en Ciencias Biológicas, Pilar Moreno. Debido al rol de liderazgo que ocupa en su área, el Covid-19 ha sido doblemente protagonista en su vida, lo que ha puesto aún más a prueba el balance entre trabajo y familia. Madre de tres hijos –Manuela de 16, Clara de 13 y Antonio de 9–, Moreno considera que fue clave el apoyo brindado por su esposo para poder recorrer el camino: «Estuve trabajando siete días a la semana, más de 12 horas; la verdad es que el apoyo familiar fue fundamental».

«MUCHA GENTE SIENTE QUE AVANZAMOS MUCHO, PERO TAMBIÉN LO VE DESDE EL PRIVILEGIO DE CADA UNO. HAY UN MONTÓN DE MUJERES QUE SIGUEN ESTANDO EN LAS MISMAS CONDICIONES QUE HACE MUCHOS AÑOS»

Por ese apoyo de sus afectos es que Moreno se siente privilegiada, ya desde pequeña: «Desde chica en casa me hicieron sentir que podía hacer lo que quería y siempre me impulsaron a formarme y a ser libre, sin ponerme traba de ningún tipo».

«El camino de la mujer en la ciencia es un camino que es duro y creo que la pandemia ha puesto de manifiesto cuán duro puede ser», explica. «En un contexto donde las escuelas y las guarderías se cerraron, ya hay reportes que muestran que la mujer ha dedicado mucho más tiempo que los hombres al cuidado y la enseñanza de los niños».

«En el tema de la ciencia eso repercute en la formación académica, porque nosotros para avanzar a nivel académico necesitamos publicar. Ya se ha visto cómo en este año el número de mujeres que publica o que figura como primera o última autora de una publicación, las dos posiciones más importantes, ha disminuido de forma significativa», señala. «Creo que siempre es un desafío para la mujer el camino de la ciencia y en este contexto aún más. Por eso necesitamos el apoyo de instituciones académicas, agentes financiadores y el gobierno para que brinden herramientas y poder hacer este camino lo más igualitario posible».

Moreno defiende la diversidad en los equipos de trabajo –destacando los resultados logrados junto a Gonzalo Moratorio, con quien codirige un equipo en la Facultad de Ciencias–, al tiempo que no pierde de vista que, si bien las mujeres han logrado muchos avances, estos no han alcanzado a todas por igual.

«Creo que se ha ganado bastante terreno, pero queda un montón por ganar», afirma. «Hay mucha gente que siente que avanzamos mucho, pero también lo ve desde el privilegio de cada uno. Hay que ver un poco más allá y ver que hay un montón de mujeres que siguen estando en las mismas condiciones que hace mucho más año»

«Tenemos que enfocarnos hacia la educación, pensar en las niñas, empoderarlas, sacar los estereotipos y dejarlas ser lo que quieran ser», comenta. «Todo va del lado de la educación. Falta mucho para estar, no solo las que tenemos un lugar privilegiado, sino todas en un lugar que nos permite estar a la par que un hombre».