El espíritu ganador

RAFAEL NADAL

El mejor deportista en la historia de España se ha sumado a Banco Santander como embajador. El legendario tenista, que avanza hacia su triunfo 1.000 como profesional, comparte con el banco los valores que han caracterizado su carrera: esfuerzo, disciplina, humildad y respeto.

Luis Cabrera

El espíritu ganador

El mejor deportista en la historia de España se ha sumado a Banco Santander como embajador. El legendario tenista, que avanza hacia su triunfo 1.000 como profesional, comparte con el banco los valores que han caracterizado su carrera: esfuerzo, disciplina, humildad y respeto.

En el fútbol, la discusión sobre el mejor jugador de la historia seguirá viva por muchos años más. No hay respuesta sencilla, porque Pelé, Maradona y Messi no fueron contemporáneos. En el baloncesto, a Michael Jordan y LeBron James los separaron pocos años, pero la NBA ha vivido una revolución en el estilo de juego que hace muy difícil comparar sus carreras. En el tenis, en cambio, los mejores jugadores de la historia se vienen midiendo una y otra vez desde hace ya 15 años.

Los aficionados al tenis van camino a vivir dos décadas de puro éxtasis. El deporte de la raqueta ha puesto en cancha a posiblemente el grupo de jugadores más talentosos de su historia para que compitan frente a frente por los principales títulos del circuito profesional.

Roger Federer todavía recuerda sus años de “tranquilidad” cuando, como figura ascendente del tenis, superó a las entonces estrellas del deporte, como Pete Sampras y Andre Agassi. “Las cosas eran más fáciles”, bromeó hace unos meses recordando la época de su carrera en la que aún no conocía a Rafael Nadal.

Nadal (Baleares, 1986) es el mejor deportista español de la historia y, aún activo, una leyenda viva del tenis mundial. Ganador de 19 torneos de Grand Slam –a uno del récord de Federer- y el mejor jugador que se ha visto sobre polvo de ladrillo, el oriundo de Manacor es el orgullo de España, con una zurda prodigiosa y un estilo de juego único, donde la entrega y el sacrificio son palpables en cada punto.

Su rivalidad con Federer se ha transformado en una de las mejores historias del deporte profesional y, con el ascenso del serbio Novak Djokovic (17 títulos de Grand Slam), los principales torneos de la ATP se han convertido en un espectáculo imperdible para cualquier amante de la competición deportiva.

Una vuelta a casa

“Rafa Nadal es el mejor deportista español de todos los tiempos, pero, además, tiene algo que para mí es lo más importante: unos valores que compartimos en Banco Santaner” – Ana Botín, presidenta de Banco Santander

A sus 33 años, Nadal continúa tan vigente como siempre. Algunas particularidades de su juego se han modificado -contragolpes más agresivos y puntos más cortos en un tenis cada vez más veloz- pero la esencia del balear se mantiene, porque está construida en base a un grupo de valores profundamente arraigados como son el esfuerzo, la disciplina, la humildad y el respeto.

Estos valores son los que refleja Banco Santander y los que lo han llevado a fichar a Nadal como embajador de la entidad en un acuerdo a largo plazo, rol que el tenista supo cumplir años atrás, con la marca Banesto.

“Rafa Nadal vuelve a su casa”, fue como lo anunció Ana Botín, presidenta de Banco Santander. Nadal será la imagen de la entidad en diversas campañas y eventos en España, con Santander Private Banking a nivel global, y en otros países de Grupo Santander.

“Me hace muy feliz volver a formar parte de la familia Santander y ser su embajador”, comentó Nadal cuando se comunicó la noticia. “Me ilusiona volver a compartir su espíritu ganador y los valores del esfuerzo diario y de luchar cada punto para conseguir las metas que nos marcamos. Y, por supuesto, compartir la idea de que tan importante es alcanzar las metas como la manera de conseguirlas”.

Santander acompañará a Nadal durante una nueva etapa de su legendaria carrera, en la que busca extender su reinado sobre polvo de ladrillo, desbancar a Federer como el tenista con más Grand Slams de todos los tiempos y retornar al número 1 de la ATP, puesto que acaba de ceder, en febrero y antes de la suspensión de la actividad por la pandemia del covid-19, a manos de Djokovic.

El rey del polvo ladrillo

“Sobre arcilla nadie se acerca a su tenis. Ya no sé con quién entrenarme para poder enfrentarle” – Roger Federer (2019)

El primer gran mensaje de Nadal se dio en 2005, cuando dominó la temporada sobre polvo de ladrillo con 24 triunfos consecutivos en singles, camino a su primer Roland Garros, venciendo al argentino Mariano Puerta en la final. El triunfo en semifinales sobre Federer, quien entonces no conocía competencia para el título de mejor jugador del tenis mundial, sacudió a los aficionados.

Nadal continuó dominando los principales torneos sobre polvo de ladrillo por múltiples temporadas, incluyendo nueve de diez títulos en el Abierto Francés, con cuatro finales ganadas ante Federer y solo un triunfo para el suizo, en 2009. Hoy, cabe apuntar, Nadal se encuentra en otra racha, con otros tres Roland Garros consecutivos (2017 a 2019)

En 2008, Nadal finalmente conoció el triunfo en un Grand Slam sobre otra superficie: sobre césped, en Wimbledon y ante Federer. Ya no había lugar para dudas y, además de sumar el oro olímpico en Pekín y una de sus cinco Copa Davis para España, trepó a lo más alto del ranking de la ATP.

El triunfo en Wimbledon en 2008 cambió su proyección, ya ni los mayores fanáticos de Federer podían dudar de que el talento del español trascendía la arcilla y desafiaba al suizo en todas las superficies. El Abierto de Australia, cancha dura, llegó en 2009 y para 2010, con la obtención del Abierto de EEUU, ya no le quedaban Grand Slams sin conquistar.

Eso establecido, es inevitable enfocarse en lo que ha conseguido sobre polvo de ladrillo, que incluye récords increíbles, como los 12 Roland Garros y una racha de 81 partidos invictos, la que fue desde abril de 2005 hasta la final del Masters 1000 de Hamburgo, en mayo de 2007. Por supuesto que la derrota llegó a manos de Federer: “Si tengo que perder frente a alguien, este es el hombre”, declaró Nadal tras ese juego.

Un año increíble

“Todo lo que Nadal hace dentro y fuera de la cancha es único. La forma en la que se maneja es un gran ejemplo para los niños. Es un ejemplo de lo que debe ser un campeón” – Novak Djokovic (2018)

No hay mucha explicación para el 2019 de Nadal más que entender que se trata de un talento extraordinario, capaz de poner en escena, a sus 33 años y recién operado del tobillo, de una temporada tan buena como la mejor su legendaria carrera.

Pese a comenzar el año en plena recuperación, durante 2019 el balear volvió a triunfar en Roland Garros, se quedó con su cuarto Abierto de Estados Unidos, llevó a España a ganar otra Copa Davis y retornó al número 1 del ranking de la ATP. Disputó 65 partidos, ganó 58 de ellos, obteniendo cinco torneos de los catorce en los que participó.

La ambición, admite Nadal, se mantiene viva. “Me gustaría acabar como el que más títulos ha ganado, pero no es una obsesión”, explicó en una nota con el Diario de Mallorca. “He intentado hacer mi camino para darme opciones de competir el máximo tiempo posible. La ambición sana es buena, la desmesurada es mala, como todo en la vida”.

Hoy el tenista elige muy bien sus torneos, el ritmo no permite ya ir a por cada título y la bolsa -121 millones de dólares en premios durante su carrera- no lo necesita.

Su vida fuera de la cancha se ha expandido y Mallorca continúa como centro de su universo. “Volver a Mallorca significa para mi volver a una vida normal”, explicó en otra entrevista, esta vez al programa estadounidense 60 minutos. “Una vida normal me hace feliz. No soy solo Rafa Nadal el jugador de tenis. En Mallorca me vuelvo Rafa Nadal el ser humano”.

Casado desde octubre con Mery Perelló, su pareja por casi quince años, Nadal, siempre discreto sobre su vida privada, ha dejado entrever un futuro en familia que lo haría tan feliz como el mayor de sus éxitos deportivos. “Tengo la intención y la ilusión de formar una familia”, admitía hace unos años. “Me encantan los niños y me gustaría que mis hijos hicieran lo que a ellos les gusta”.

El tenista admitió que consideraba que a esta altura de su vida, pasado los 30 años, ya sería padre, aunque también proyectaba estar retirado del tour profesional. Su enorme vigencia le ha modificado los tiempos y, por ahora, el retiro no está en carpeta.

“Cuando llegue el momento de retirarme lo sabré”, comentó. “Cuando pase será un cambio en mi vida, pero tengo otras cosas que me hacen feliz para no tener miedo a la retirada”.