Un emprendimiento lleno de pasión

By-Florencia

Con 25 años de experiencia en el mundo de la moda, Florencia Arrosa ha lanzado By-Florencia como marca independiente, con mucho éxito.

Sofía Vanoli

Un emprendimiento lleno de pasión

Con 25 años de experiencia en el mundo de la moda, Florencia Arrosa ha lanzado By-Florencia como marca independiente, con mucho éxito.

Nacida como marca totalmente independiente en el 2019, la historia de By-Florencia comienza mucho antes, inspirada por los 25 años de trabajo de Florencia Arrosa en el rubro. Primero haciendo trajes de baño, camisas y bermudas de hombre con la grifa F-A y luego con colecciones completas para Margara Shaw que le brindaron importante reconocimiento.

«En el 2009, ya con una demanda importante de trabajo, busque una manera de priorizar mi familia sin dejar de hacer lo que tanto me gustaba», explica Arrosa. «Así fue como decidí trabajar en casa, con mis tiempos, para poder disfrutar de mis hijos y mi trabajo, diseñando colecciones cápsula bajo la grifa Margara Shaw by Florencia».

«Ese emprendimiento fue un gran desafío porque pasé de solamente diseñar a tener mi propia empresa y ocuparme del proceso completo: diseño, producción, administración, hasta la entrega del producto terminado», agrega. «Un año después me di cuenta que precisaba un equipo detrás de la marca y tuve la suerte de encontrarme con una íntima amiga de la infancia, Verónica Butler, quien me comentó que iba a dejar su trabajo de toda la vida y estaba para ayudarme en lo que precisara».

Esta fue una etapa totalmente nueva para la marca, que tuvo que incorporar nuevos profesionales, lanzar su nueva imagen y salir en redes. Fue todo un proceso que culminó en la apertura de su propio local en setiembre del 2019 junto a Margo Baridon en la calle Rostand.

La apertura fue un éxito y la marca no ha dejado de crecer a nivel nacional, mercado para el cual ya está trabajando en una nueva etapa, la del comercio online. Sin embargo, Arrosa asegura que By-Florencia tiene sus objetivos puestos en el mercado internacional, donde considera que sus diseños y la calidad de los productos pueden tener un enorme potencial.

«Emprender en Uruguay no es tarea fácil. Nosotros elegimos, en la medida de lo posible, producir en Uruguay, no solo porque nos da mucha confianza, sino porque nos gusta apostar a seguir dando trabajo a familias de nuestro país. Tenemos excelentes talleres y fábricas desde el punto de vista técnico y humano. Nos llena de orgullo poder decir que las prendas de By-Florencia son hechas en Uruguay», afirma Arrosa.


«Es espectacular el crecimiento que ha tenido la moda en el país. Me encanta ver tantos diseñadores talentosos emprendiendo en el rubro y con éxito. Siento que, si bien ha habido una invasión de marcas extranjeras, hay mucha gente que busca “prendas con alma” y le da valor al trabajo, calidad, diseño y exclusividad de diseñadores uruguayos».

Diseños que buscan sorprender y perdurar

A la hora de crear sus colecciones, la marca busca elaborar prendas que enamoren y que generen la experiencia de sentirse bien con lo que uno decide ponerse. Para ello, el proceso creativo es extremadamente importante, cada combinación y cada detalle pensados para sorprender y perdurar.

«Si bien nos gusta estar atentas a las macro tendencias, en By-Florencia buscamos plasmar las ideas en colecciones con identidad propia, donde cada una pueda encontrar lo que le haga sentir bien, cómoda y segura. En cada colección vamos incorporando formas y colores nuevos, manteniendo los clásicos de siempre», explica Arrosa.

«La inspiración y creatividad son una constante en mi vida, pueden venir de una película, una caminata, una foto. Y por supuesto que suma mucho un viaje. Hoy en día mis hijas son también fuente de inspiración. Cuando les mostramos las prendas y vemos que les fascinan tanto a ellas como a nosotras, sabemos que vamos por el buen camino», agrega.

Por otro lado, el concepto de sustentabilidad es también algo que la marca tiene muy presente. El desafío permanente es crear colecciones con prendas que perduren en el tiempo –timeless– y que se puedan usar a cualquier edad –ageless–, pero que también reutilicen cada centímetro de tela.

«Queremos que nuestras clientas sientan que nuestras prendas no son descartables, que las usarán por años, no solo por su calidad, sino por su diseño atemporal”, asegura, «pero somos conscientes que todavía nos queda mucho por hacer».