La cocina en su lugar de origen

Juliana López May

Viajar es aprender cultura, y para ello no hay nada mejor que viajar a través de la cocina, sus productos y su gente. Esta es la inspiración detrás de los viajes gastronómicos organizados por la chef argentina Juliana López May quien se ha asociado con la agencia Locas por el Mundo para organizar viajes a Italia, México y otros destinos.

Sofía Vanoli

La cocina en su lugar de origen

Viajar es aprender cultura, y para ello no hay nada mejor que viajar a través de la cocina, sus productos y su gente. Esta es la inspiración detrás de los viajes gastronómicos organizados por la chef argentina Juliana López May quien se ha asociado con la agencia Locas por el Mundo para organizar viajes a Italia, México y otros destinos.

Juliana López May es reconocida como una de las cocineras más innovadoras y versátiles de la Argentina gracias a su pasión por la buena comida y su respeto por la materia prima, las tradiciones y el arte de aprender a comer, lo cual se hace sentir en cada uno de sus viajes gastronómicos por el mundo. Con rutas por Italia, México, Australia, Nueva Zelanda y otros espectaculares destinos, López May nos cuenta cómo prepara sus viajes y qué cosas no podemos dejar de hacer a la hora de embarcarnos en una aventura.

¿Cómo surgen las ideas para los viajes? ¿Cuál es el punto de partida para cada experiencia? Planifico los viajes muchas veces a través de personas inspiradoras que muestran en forma muy particular los destinos. Busco conocer restaurantes con alma, comer en los puestitos de parada, conocer a quienes producen los alimentos, visitar mercados y ferias de cada cuidad.

Me encanta viajar, así que siempre tenemos ideas con mi marido de viajes y los empezamos armar con tiempo. Disfrutamos mucho haciéndolo. Además, las redes sociales me dan la posibilidad de contactarme con mucha gente interesante y muchas veces las visito como parte de un viaje.

¿Cómo te preparás para los viajes? ¿Preferís planear hasta el último detalle o te gusta perderte por las calles y sorprenderte? Un poco de las dos cosas. Planifico muchísimo las grandes cosas: tiempos en cada ciudad, las casas que alquilamos, los lugares, cosas, mercados, productores que me gustaría conocer. Pero también amo perderme sin destino, encontrar lugares que me sorprendan. Caminar sin apuro y sin objetivos. Desde chiquita mi mama enseño parte del secreto del éxito de mi carrera: ser organizada, planificar, ser prolija y saber que el esfuerzo tiene recompensa. Me dejó claro que si hacés lo que te gusta, con pasión y libertad, podés conseguir todo lo que quieras en la vida.

A la hora de empacar, ¿cómo recomendás armar una valija inteligente? Trato de llevar lo menos posible, porque se que vuelvo con muchas mas cosas, ¡sobretodo libros y cosas de cocina! Es fundamental ropa cómoda, acorde a cada estación, y siempre llevo un buen libro, una campera finita por la lluvia, buenas zapatillas, mi mochila, mi agenda. Con mi familia hemos aprendido en los viajes a quedarnos en casas que alquilamos y tratar de vivir como locales, vamos a los supermercados, que son mi debilidad, y descubro miles de productos que me inspiran.

¿Qué te ha dejado cada uno de los viajes? Es como si cada viaje me dejara la sensación de que se puede vivir de diferente forma en lugares distintos y como locales. ¡Me han dejado una enorme conexión con mi familia, única! Mis hijos están grandes y la unión, el compañerismo y el tiempo vivido en los viajes, las caminatas por sendas en las montañas y las charlas son lo más importante. Viajar me ha permitido darme cuenta y valorar todo lo que tenemos. Viajo feliz y vuelvo feliz. Por estar más cerca de mis hijos, por haberme tomando el tiempo que merece la familia. También cuando viajo con mujeres en los programas que tenemos, he podido descubrir personas increíbles, me han dejado grandes amigas.


¿Qué destinos elegir a la hora de viajar en familia o con amigos? Durante los últimos tres años elegí Australia y Nueva Zelanda, que son dos destinos de tranquilidad, que invitan a la reflexión y donde hay mucho por aprender y copiar: playas inmensas, cientos de mercados y ferias orgánicas, grandes ciudades pero también pueblos chiquitos, mucho verde y un componente gastronómico que se cuela entre sus locales chic y en su original oferta culinaria. Lo que tiene la comida australiana, es que es donde se originó la cocina fusión, y entonces hay muchos productos asiáticos con una cocina con mucha tecnología, mucha cultura inglesa, francesa, europea y asiática.

En Italia está el orgullo de la profesión heredada, familias enteras dedicándose a la misma pasión y convirtiéndola en un oficio. Adentrarse en el corazón de Italia es descubrir que existe una manera aun más genuina de alimentarnos. Es imposible comer mal en Italia, porque el ingrediente más importante es el producto de origen. Mis recomendación si viajan a Italia es visitar productores y sus granjas. La compra es directa, local, estacional y educativa, es una experiencia única. También amo Paris, Londres, Portugal y Nueva York. En América Latina, San Pablo es una ciudad maravillosa y México es cultura pura, las personas de este país son amables, sonrientes, serviciales, prolijas y muy atentas. Me llamó la atención que algunos mercados aun existe el trueque y que cocinan únicamente las mujeres.

¿Qué no nos podemos perder de México? Sin duda hay que visitar Ciudad de México, Oaxaca y algunos pueblos como San Miguel de Allende, declarado patrimonio histórico de la humanidad por la UNESCO. En el DF recomiendo los mercados de: San Juan, La ciudadela y Jamaica. El Palacio de los palacios, en ultimo piso, tiene el mejor patio de comida de la historia y además una tienda de increíble con productos desde tequilas, mezcales y más. Además, Museo de Antropología, Museo Tamayo, el Zócalo, Murales de Diego Rivera, Museo de Frida Kahlo, Mercado de Coyoacan y alrededores, el Castillo de Chapultepec, Jardines Botánicos  y Xochimilco.

Y de Argentina, ¿Qué lugares no podemos dejar de conocer los uruguayos? Argentina es un país inmenso, multicultural. Creo que la gente no termina de comprender el potencial que tienen nuestras tradiciones gastronómicas en términos culturales. Soy una amante de las provincias de Córdoba y Mendoza. Viajo todos los años a la Patagonia por trabajo y este año conocí Jujuy que era un pendiente importante que tenia, pero Buenos Aires es una ciudad de las lindas para perderse en largas caminatas. Realmente no tiene nada que envidiar envidiar a cualquier capital del mundo en cuanto a cultura, gastronomía y propuestas de entretenimiento. Está buenísimo viajar y descansar para arrancar con energía un nuevo año.