Por primera vez en Uruguay

ORQUESTA SINFÓNICA DE LONDRES

En el marco de la Temporada del Centro Cultural de Música, llega a Uruguay una de las orquestas sinfónicas más prestigiosas del mundo, la Orquesta Sinfónica de Londres, bajo la batuta de uno de los directores de mayor trayectoria de la actualidad, Sir Simon Rattle. Es la primera vez que la orquesta llega a esta región.

László Erdélyi

Por primera vez en Uruguay

En el marco de la Temporada del Centro Cultural de Música, llega a Uruguay una de las orquestas sinfónicas más prestigiosas del mundo, la Orquesta Sinfónica de Londres, bajo la batuta de uno de los directores de mayor trayectoria de la actualidad, Sir Simon Rattle. Es la primera vez que la orquesta llega a esta región.

Para los amantes de la música clásica, del sonido refinado, de los instrumentos que suenan prístinos, casi celestiales, y del virtuosismo que deja sin aliento, éste es un momento imperdible. La Orquesta Sinfónica de Londres, fundada en 1904, representa eso y mucho más, por su trayectoria, por su organización interna, o por los nombres que la han enriquecido, ya sea en la conducción, en los roles solistas o en las diferentes cuerdas que integran este grupo sinfónico.

La batuta ya define un mundo. Sir Simon Rattle (Liverpool, 1955) dejó la muy prestigiosa Filarmónica de Berlín, la de Furtwängler y von Karajan, para asumir en 2017 en el viejo ensamble. Es un director que juega diferente -ha dicho que se siente como en casa en Londres- y vive este nuevo tour que lo llevará a Uruguay de forma muy especial: «Compartir la cultura y la experiencia de estos notables músicos con la audiencia uruguaya por vez primera es algo excitante, pues abre nuevas oportunidades para el futuro. Nuestra orquesta es la que más sale al exterior en el Reino Unido, es la que hace más giras. Creo apasionadamente que esto es muy importante para la orquesta y también para Londres, como uno de los centros mundiales de la música. Estamos muy emocionados de ser recibidos en Uruguay».

La temporada 2018/19 llevará a la orquesta a realizar 60 conciertos en gira por el exterior del Reino Unido, visitando 44 ciudades en 18 países. En Montevideo la orquesta tocará, bajo la batuta de Sir Simon Rattle, la Sinfonía da Requiem de Benjamin Britten y la Sinfonía No. 5 de Mahler.

Rattle no se cansa en destacar los rasgos que diferencian a su orquesta. Considera, como ha declarado a la prensa española, que el ensamble londinense es mucho más flexible que el alemán. Los músicos de la Orquesta Sinfónica de Londres «afrontan una composición de un autor contemporáneo como graban luego la música de un nuevo video juego de Super Mario».

Nicholas Kenyon, autor de una biografía sobre Sir Simon Rattle (Simon Rattle: From Birmingham to Berlin, 2001), refuerza esta idea, la de un director con una personalidad capaz de ver las posibilidades que ofrece este comienzo de siglo, tan tecnologizado y con increíbles medios para democratizar la escucha sinfónica. Es un director que insiste en minimizar el rol estrella del director de orquesta, para enfatizar el papel del conjunto a la hora de recoger aplausos. «No creo que ser director de orquesta sea una profesión», dijo hace poco a El País de Madrid. «Somos fake news. Nosotros no producimos ningún sonido». Cree que la clave está en la escucha, en el oído y la cabeza del público. «Desde el escenario podemos sentir cuándo se nos escucha intensamente. Y eso nos ayuda mucho. Tenemos que convencer a todo el que viene a un concierto que también forma parte de la interpretación». Algo que la audiencia uruguaya, por tradición y cultura, comprenderá.

Primeros online

La Orquesta Sinfónica de Londres fue una de las primeras orquestas en autogobernarse y donde todos sus integrantes son propietarios y participan de sus ganancias. Ese espíritu de avanzada, fomentado desde 1904, sigue intacto hasta hoy. Tuvo su sitio web en 1995, y fue la primera de las orquestas de las islas británicas en ofrecer al público la reserva online de tickets en esa misma web en 1998. Desde 2005, tras un acuerdo con Apple, el catálogo de conciertos en vivo de la Sinfónica de Londres está disponible para ser descargado de la plataforma iTunes. Fue la primera en el mundo en llegar a este tipo de acuerdo. También en 2005 la orquesta lanzó sus ringtones oficiales, producidos por los propios músicos.

Al ser una orquesta que se autofinancia, una de sus metas es la conquista permanente de nuevos públicos. Los ingresos por derechos de sus grabaciones de rock clásico son un caso paradigmático, así como también su participación en la industria del cine. La banda sonora de Star Wars, grabada y ejecutada por la Sinfónica bajo la batuta de John Williams, puso la escucha en audiencias nunca antes imaginadas, tanto que le significó obtener tres premios Grammy. No era la primera vez que destacaba en el vínculo con la industria del cine. En 1935 la orquesta grabó la primera partitura especialmente compuesta como banda sonora de una película (Things to come, basada en un libro de H.G. Wells). Comenzaba por entonces la década del 80 y la orquesta pudo, por primera vez, tener su residencia definitiva en el Barbican Centre de Londres.


Mientras esto ocurría, la danza de nombres prestigiosos seguía jerarquizando la orquesta. Fue conducida por directores de la talla de André Previn, Leonard Bernstein, Seiji Ozawa, Leopold Stokowski, Colin Davis o Claudio Abbado. El caso de Bernstein fue paradigmático: en 1987 pasó a presidir la orquesta, cargo que mantuvo hasta su fallecimiento en 1990.

El viaje del Titanic

Más de cien años de existencia han nutrido la historia de esta orquesta con un anecdotario a veces increíble. Bajo la conducción de Arthur Nikisch, resultó la primera orquesta británica en ser invitada para realizar un tour por los Estados Unidos en 1912. Los viajes de entonces, para un grupo humano numeroso (99 hombres y una mujer), no eran como hoy. La logística tenía sus bemoles. Un cambio de última hora en la programación de la orquesta llevó a que se perdieran, por ejemplo, el fatídico viaje del Titanic. Tras llegar a los Estados Unidos, dieron conciertos en numerosas ciudades, trasladándose entre ellas en un comodísimo tren especial Super Pullman de ocho vagones.

Por entonces comenzó la Primera Guerra Mundial, y muchos integrantes de la orquesta fueron convocados al servicio activo. Algunos resultaron heridos, y sólo uno murió en combate: el trompetista Sydney Moxon en las cercanías de Ypres, 1916. Pero la guerra no solo se peleaba en los campos de batalla. También se peleaba en casa. Algunos medios de prensa cuestionaron que en el reportorio de la orquesta se siguiera ejecutando obra de Bach, Beethoven o Brahms.

En la propia orquesta las cosas no estaban mejor. El sentimiento antialemán cundía en la capital británica, y uno de los miembros fundadores de la orquesta, Adolf Borsdorf, comenzó a sentirse incómodo. Había nacido en Alemania, su apellido era notoriamente alemán, y si bien hacia 30 años que vivía en Gran Bretaña y estaba casado con una inglesa, no fue suficiente para los demás miembros. Tres días después de declarada la guerra, los demás integrantes de la orquesta le hicieron llegar una carta a la dirección manifestándole que era muy incómodo para ellos compartir el escenario con un alemán. Si bien se lo suspendió argumentando motivos de salud, los demás miembros de la orquesta insistieron en 1915 para que echen a Borsdorf, hasta que al final éste decidió renunciar. Borsdorf nunca volvió a vivir de la música, y sus hijos músicos decidieron cambiarse el nombre en los albores de la Segunda Guerra Mundial.

Esta nueva guerra mundial también traería sus consecuencias. Uno de los más famosos compositores británicos del siglo XX, Benjamin Britten, muy vinculado a la orquesta, se manifestó públicamente como objetor de conciencia y, ante la inminencia del estallido del conflicto, emigró a los Estados Unidos. Todavía sentía en carne propia el desgarro que sufrió su generación con la matanza de la Primera Guerra. Cuestionado por sus compatriotas, Britten recién regresó a Inglaterra luego de la guerra. Sus heridas espirituales tardarían en cicatrizar.

En 1958 recibió el encargo de componer una obra para la consagración de la catedral de Coventry, sobre poesía de Wilfred Owen. Esta obra, conocida como el War requiem (Réquiem de guerra), terminó siendo reconocido generaciones después como un himno contra la guerra para recordar en paz a los muertos. Los críticos hoy coinciden que la grabación que Britten realizó del War requiem en 1963, con la Orquesta Sinfónica de Londres, sigue siendo hoy, luego de más de 50 años, el registro preferido por el público y por los especialistas por su enfoque e intensidad emocional.

Muchos hitos

Es larga la lista de episodios que hacen de esta orquesta un ensemble muy especial. Yehudi Menuhim debutó en 1929 con el Concierto para violín de Brahms. Tenía apenas 12 años. El compositor, pianista y director ruso Seguei Prokofiev grabó su Tercer concierto para piano con ella. En 1963 fue la primera orquesta británica en realizar un tour por Japón, con figuras de la talla de Antal Dorati y Georg Solti. La muy famosa violoncelista Jackie du Pré, esposa de Daniel Barenboim, grabo allí una de las composiciones más famosas y populares hoy en el mundo, el Concierto para violoncello de Elgar, que la propia du Pré supo inmortalizar con su ejecución, y en los hechos se la apropió.

Pero no solo se trata de historia. Como bien señaló Sir Simon Rattle, la audiencia uruguaya tendrá la oportunidad de participar de una escucha única, viva, con músicos de primera línea ejecutando instrumentos de una calidad que pocas veces se ve por estas latitudes

«Es increíble que en 115 años no hayamos venido por aquí»

Como directora ejecutiva de la Orquesta Sinfónica de Londres, Kathryn McDowell vive, desde bambalinas, todos los aspectos musicales y logísticos que hacen posible cada presentación, sobre todo las realizadas en gira. «Somos una de las orquestas más internacionales, por la cantidad de conciertos que damos en el exterior del Reino Unido y estoy encantada de que la orquesta pueda presentarse en Montevideo para entrar en contacto con esta nueva audiencia, aunque a través del LSO Live, nuestro sello, el público uruguayo viene disfrutando de nuestra música en el amplio catálogo de conciertos grabados en vivo. Para nosotros es muy excitante esta visita a Uruguay. Es la primera vez. Es increíble que en 115 años no hayamos tocado en esta parte del mundo. Quiero agradecer a los promotores locales del concierto que esto se haya convertido en realidad. Ellos son fundamentales para lograr el éxito en una gira de esta escala».

¿Cómo definiría, en pocas palabras, a la Orquesta Sinfónica de Londres?
Quiero traer a colación una cita del propio Sir Simon, que lo resume a la perfección: «Si bien la orquesta tiene 115 años de existencia, y está cimentada en su larga historia y abolengo, en lo más profundo de su alma es una orquesta que siente que no tiene techo, que no hay límite en la excelencia que puede alcanzar, ni tampoco en la medida cómo la orquesta puede integrarse a su comunidad. Los integrantes de la orquesta dejaron en claro desde el comienzo que quieren seguir explorando juntos. Que quieren tocar tanto música «nueva» como escrita ayer. Que quieren trabajar a través de las artes. Que quieren enfrentar el desafío de poder ejecutar las increíbles obras maestras compuestas luego de la Segunda Guerra Mundial, con el deseo de llevar la música a todo el mundo».

¿Algún concierto especial que le haya quedado grabado en su memoria?
Me cuesta destacar uno. De todas formas, luego de un día cargado en la oficina, o cuando estoy de gira con la orquesta bajo la enorme presión que implica la logística de un grupo humano grande, busco la forma de escuchar y disfrutar del enorme talento de nuestros músicos, dejándome atrapar. Debo reconocer que soy una privilegiada teniendo este trabajo. Por contraste, los momentos más especiales los viví en St. Luke, en los eventos más reducidos. Allí se llevan a cabo los proyectos educativos y exploratorios de la orquesta. Fui testigo de primera mano de cómo los músicos comparten su pasión, su sabiduría y destreza con las nuevas generaciones.

¿Cómo es el proceso para integrar nuevos músicos a la orquesta?
La orquesta pone especial énfasis en brindar oportunidades a las nuevas generaciones de músicos, compositores y directores, a través de talleres, clases magistrales y un coaching intenso. Ello sucede en el Barbican Centre, que es la sede física de la orquesta en el centro de Londres. A su vez, para los nuevos compositores, hay un programa llamado Panufnik Composers Scheme que permite que seis jóvenes compositores escriban, cada uno, una nueva sinfonía para orquesta de nivel mundial. Es un programa que recibe compositores de origen muy amplio, y antecedentes musicales diversos.

¿Por qué cree usted que es una orquesta tan dúctil?
Porque queremos que la música llegue a la mayor cantidad de gente posible y para ello hay que tocar piezas de un amplio repertorio, con todos los desafíos que ello implica. Tanto Sir Simon como nuestros directores invitados, Gianandrea Noseda y François-Xavier Roth, siempre están dispuestos a explorar las aguas menos transitadas de los repertorios. Como dice el propio Sir Simon, buscar aquellas piezas que suelen dejarse de lado, o se frecuentan poco en los programas y los conciertos. Esta curiosidad artística y este deseo de explorar es lo que hace a esta orquesta tan especial. Algo que hemos visto también en su participación en las bandas sonoras de cine, como sucedió con Star Wars de John Williams, film que permitió que la música de la orquesta llegara a millones de personas.

Sir Simon Rattle pone especial énfasis en cómo la audiencia recibe la música de la orquesta. Imagino que esto tiene que ver con el proceso íntimo de la escucha.
Sí, creo que sí. Sin audiencia no hay música, y la precisamos para poder dar vida a esa música. Es un proceso en doble sentido. Sir Simon ha sido un pionero de uno de los nuevos programas para sumar nuevas audiencias, algo que hemos comenzado el año pasado. Se llama Half Six Fix, son conciertos fijos que damos a las 6.30 PM, que abren una oportunidad para disfrutar de la orquesta de manera diferente. Los conciertos duran una hora con piezas que el propio director comenta desde el propio escenario. La gente, entonces, está más cerca del proceso. Pueden también seguir las notas y los pasajes de la partitura a través de sus dispositivos Android o Apple.

¿Cómo es la relación de la orquesta con los compositores latinoamericanos?
Siempre estamos explorando la música de todos los rincones del globo, incluso de América Latina. En diciembre de 2018 incluimos dos conciertos para piano del argentino Osvaldo Golijov Nazerno en un fantástico programa que permitió explorar raíces folclóricas y urbanas, y en el mes de abril de 2019 nuestro programa Discovery estará enfocado hacia los sonidos de América Latina como paso previo al concierto que dirigirá Sir Simon con las Bachianas Brasileiras No. 5 de Villa Lobos. Es muy excitante descubrir nuevos sonidos y compartirlos con nuestras audiencias.

¿Un solista latinoamericano que le haya quedado fijado en su memoria?
Uno de mis favoritos, el pianista brasileño Nelson Freire. Es un placer escucharlo, sobre todo cuando toca Brahms. Quiero señalar que llegamos a Montevideo con dos participantes latinoamericanos, el violinista colombiano Julián Gil Rodríguez y el violoncelista argentino Germán Clavijo.

¿Qué espera de Montevideo y del programa elegido?
Creo que tanto Britten como Mahler le permitirán vivir a los uruguayos una experiencia inolvidable.