Con mucho para ganar

WALTER HUGHES

La experiencia profesional y personal ha hecho del arquitecto Walter Hughes una persona abierta al cambio. Oriundo de Paysandú y radicado por años en Texas, el vicepresidente de la prestigiosa firma Humphreys & Partners invita a enfocarse en todo lo bueno que traerá el futuro.

LUIS CABRERA

Con mucho para ganar

La experiencia profesional y personal ha hecho del arquitecto Walter Hughes una persona abierta al cambio. Oriundo de Paysandú y radicado por años en Texas, el vicepresidente de la prestigiosa firma Humphreys & Partners invita a enfocarse en todo lo bueno que traerá el futuro.

La famosa observación realizada en 1965 por Gordon Moore, cofundador de Intel, sobre el crecimiento exponencial de los transistores, está aún en pie. «Esa ley se mantiene hasta el día de hoy», aseguró el arquitecto uruguayo Walter Hughes durante su participación en las Sessions organizadas por el World Trade Center. «Lo que cayó de manera brutal ha sido el costo».

Para Hughes, vicepresidente de la firma de arquitectos Humphreys & Partners, la observación de Moore es válida, pero palidece ante las predicciones de una inolvidable familia: Los Supersónicos.

«La mejor predicción de futuro siguen siendo Los Supersónicos», comentó Hughes. «Son una cosa increíble. En los años sesenta ya tenían a Robotina, teléfonos celulares, volaban en drones, vivían en el aire, tenían videoconferencias cuando no existía la PC; no había nacido Steve Jobs y tenían el Apple Watch. Hicieron una cantidad de predicciones increíbles».

Las pasiones de Hughes por la arquitectura y la tecnología lo han transformado en el impulsor de algunos de los diseños más importante que Humphreys & Partners ha presentado en este 2018 (ver recuadro) y, a nivel personal, en un optimista por el futuro que el avance tecnológico le depara a la humanidad.

«La tecnología es increíble», afirmó. «Lo que tenemos que darnos cuenta es la aceleración de la aceleración. Por ejemplo, en lo de Inteligencia Artificial hay visiones catastróficas, incluyendo la de un vocero como Elon Musk, pero yo creo que son problemas que se solucionan. Soy optimista por naturaleza. Creo que cada vez vamos mejor».

Hughes entiende que no todos estén de acuerdo, por ejemplo en su tierra natal. «A Uruguay todo llega tarde, pero llega. Cuando hubo que adaptar la luz se demoró, los teléfonos celulares llegaron más rápido y ahora todo es aún más veloz. Tenemos una herencia cultural que nos hace un poco reacios al cambio, le tenemos un poco de miedo, lo que es normal. Los cambios buenos se adoptan».

A nivel mundial, Hughes señala a múltiples indicadores de un futuro más democrático, con más oportunidades y mejor calidad de vida: «Por más que nos parezca que el mundo va para el lado equivocado, los índices son buenos. La pobreza ha bajado a nivel mundial 20 puntos porcentuales en 30 años; la expectativa de vida sigue creciendo; los niveles de alfabetización y horas de estudio han crecido en todos lados, particularmente en los países en vía de desarrollo; el costo de las energías renovables viene en picada y se dice que en pocos años la energía podría ser gratis; internet penetrará el mundo entero, lo que democratiza el conocimiento».

«Hemos avanzado», afirmó. «El cambio nos asusta, pero no hay que tenerle miedo a la tecnología. No nos concentremos en lo que vamos a perder, porque es mucho más lo que tenemos para ganar».


Entre dos países

Oriundo de Paysandú, Hughes estudió primero en Montevideo y luego en Austin, Texas, para quedar radicado en la cercana ciudad de Dallas, trabajando para la firma. Cuando llegó el turno de tener familia –es padre de tres hijos, todos nacidos en EEUU- volvió junto a su esposa a Uruguay, abriendo en Montevideo la primera oficina de Humphreys en la región.

«Desde hace 10 años estoy yendo y viniendo: 15 días acá y 15 días en Dallas», comentó a The Select Experience, recordando que en un comienzo la fórmula era mucho más cruel: «Después de 20 años en Texas me vine por un tema familiar y en plena recesión en EEUU. No pensaban en abrir una oficina. Estuve dos años en los que vivía solo una semana acá y tres allá. Fue duro. En 2011 el mercado comenzó a mejorar y abrimos la oficina en Uruguay con solo cuatro personas. De ahí en más fue un crecimiento explosivo, porque la gente se lo ganó».

Uno de los motivos que el arquitecto señala para el éxito de la oficina montevideana –hoy una de las múltiples oficinas internacionales de la firma, con más sumándose cada año- es la calidad de la enseñanza local.

«Yo siento por la educación que me dieron a mí, y por lo que pude comparar en EEUU y todavía comparo al contratar gente aquí y allá, que no hay mucho que envidiar», explicó. «Tenemos un nivel de inglés relativamente bueno, no buenísimo pero sirve para defenderte. Y después es un software que manejas donde quieras. Hoy estamos todos conectados».

Hoy Humphreys & Parnerts tiene oficinas en India, Vietnam, México, Londres, Canadá y otras 14 en EEUU. Internet se ha vuelto esencial para el trabajo del arquitecto moderno. «El modelo tradicional de arquitectura cambió», señaló. «Ya no estamos todos metidos en un cuarto, estamos desparramados por el mundo».

La identidad local en tiempos globales

Esa conexión facilita el trabajo, el intercambio de ideas y la distribución de tareas, un esfuerzo colaborativo que mejora el proceso y facilita la labor de las partes, pero que, junto a otros factores comunes en el mundo globalizado, genera el riesgo de homogeneizar el paisaje urbano en todas partes del mundo.

«Es un tema que me preocupa mucho», concedió Hughes. «Me encanta viajar, me encanta ver esas diferencias en las identidades culturales y tengo terror de que se pierdan. Lo que estoy viendo es que no se pierden. La gente se está aferrando a las identidades propias más allá de la arquitectura barata, comercial, de oficina, que es un lenguaje universal con el que cualquiera hace un edificio y son todos iguales. Ahí sí son pocos los que logran darle una identidad local a la arquitectura».

Trayendo el cuestionamiento a Uruguay, Hughes evalúa positivamente la arquitectura local: «Hay una cierta identidad uruguaya, rioplatense, con todo lo que trajimos de Europa. A mí me encantaba Samuel Flores Flores, que falleció el año pasado. Hay ejemplos buenos».

«En arquitectura estamos bastante bien, lo que pasa es que tenemos unos costos altísimos», analizó. «No es que no queramos adoptar ciertas cosas, pero es que la cocina que te cuesta 15 mil dólares en Dallas traerla acá te sale 35 mil. Es imposible por los costos globales que tenemos para hacer negocios en Uruguay».

LOS PROYECTOS DEL MAÑANA, HOY

PIER 2: EL APARTAMENTO DEL FUTURO
Esta visión del futuro de Humphreys & Partners fue presentada en enero de este año en el International Builder’s Show en Orlando. El concepto, liderado por Hughes, se imagina dos torres espectaculares sobre la costa de Manhattan. «Este apartamento incorpora todo lo nuevo que vemos en arquitectura y diseño», explicó el arquitecto. «Las tres patas del proyecto son la sustentabilidad, la tecnología y la movilidad urbana». Entre lo que ofrecen las torres se destacan las oficinas de coworking en los pisos inferiores, con las amenidades en los pisos siguientes, una zona residencial modular en la parte central, penthouses y una plataforma de aterrizaje de drones que es pieza clave del proyecto. «Fue lo que llamó la atención de Uber», señaló Hughes. A nivel de sustentabilidad, el arquitecto explica que Pier 2: «Recupera el agua de lluvia y la recicla para sus granjas verticales; tiene pavimento inteligente, que genera energía eléctrica con solo pisarlo; y también utiliza energía solar y energía eólica». «Tiene cero huella de carbono», afirmó.

UBER ELEVATE 2018
Lo espectacular del proyecto de Pier 2, y en particular sus plataformas para transporte aéreo, llevó a Uber a invitar a Humphreys a presentar una propuesta para su futuro skyport para taxis aéreos. «Los requerimientos incluían tener 1.000 aterrizajes y más de 1.000 despegues por hora, mucho más que un aeropuerto común, y había que resolverlo en solo una hectárea y media», detalló Hughes. «La solución fue en altura: un cilindro, por su eficiencia, compuesto de cinco discos de hormigón, fáciles de replicar y expandir, con un círculo central de circulación para acceder a los niveles, muy sencillo para el usuario identificar dónde está su transporte». El proyecto fue desarrollado por la oficina en Uruguay y quedó entre los finalistas que fueron presentados en mayo en Los Ángeles ¿Cuándo podría ver luz? Dentro de unos pocos años: «Los aparatos voladores de Uber están en desarrollo y comenzarán a testearse en dos años», comentó Hughes. «Para el skyport, tienen que llegar, aterrizar y, entre cuatro y seis minutos, lograr bajar a los pasajeros, cargar la batería y despegar nuevamente».