París, a dos orillas

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A la izquierda y a la derecha del Sena, en versión clásica o formato moderno, a plena luz del día o cuando cae la noche, París sigue derrochando encantos para seducir al viajero. Aquí, algunos botones de muestra para saber qué está pasando en la ciudad luz.

Marcello Figueredo

París, a dos orillas

A la izquierda y a la derecha del Sena, en versión clásica o formato moderno, a plena luz del día o cuando cae la noche, París sigue derrochando encantos para seducir al viajero. Aquí, algunos botones de muestra para saber qué está pasando en la ciudad luz.

CON NOMBRE Y APELLIDO
Para los que quieran darse un tregua del Louvre, el Orsay y el Pompidou, o prefieran museos pequeños en los que saborear historias personales:

Construida junto al Parc Monceau a imagen y semejanza del Petit Trianon de Versailles, la casa que alberga al Museo Nissim de Camondo cuenta una interesante saga familiar y exhibe arte y mobiliario francés del siglo XVIII.
63 Rue de Monceau.

El Museo Yves Saint Laurent París abrió hace apenas un año en el mismo lugar donde el legendario diseñador trabajó durante casi tres décadas. Hasta fines de enero está en cartel la muestra Sueños de Oriente.
5 Avenue Marceau.

En el corazón de Le Marais, la Maison Victor Hugo permite conocer otras facetas del autor de Los Miserables y, de paso, imaginar cómo es vivir en un apartamento que mira a una de las plazas más lindas del mundo.
6 Place des Vosges.  

EL RITUAL DEL CAFÉ  
La deliciosa costumbre de acodarse al mostrador, sentarse en una terraza o refugiarse en un salón sigue siendo todo un rito parisino. Y no se agota en la esquina donde se codean el Flore y Les Deux Magots. 

Sin renunciar a Saint Germain des Près, el viajero que busque ambiente clásico algo menos frecuentado por los turistas se sentirá muy a gusto en el recoleto Bar de la Croix Rouge.
2 Place Michel Debré.

Ideal para los de espíritu moderno, los wi-fi dependientes y los que se llevan bien con los aires globales, el Coutume Café sirve capuchinos dignos de Instagram en ambiente minimalista.
47 Rue de Babylone.

Casi escondido junto a los imprescindibles jardines del Palais Royal, el diminuto Café Kitsuné es perfecto para recargar energías en una pausa de pocos minutos.
51 Galerie de Montpensier.

PALACIOS DE ENSUEÑO  
Un aluvión de inauguraciones y reaperturas recientes hace que las grandes damas de la hotelería parisina se estén sacando chispas ahora mismo. Los viajeros de presupuesto elevado tienen opciones de sobra a la hora de dormir como los dioses. Tres ejemplos:

The Peninsula Paris desembarcó con los requiebros de inspiración asiática que caracterizan a la cadena en un edificio histórico situado a pasos del Arco de Triunfo. 
19 Avenue Kléber.

Renovado recientemente, el Hotel Crillon reabrió sus puertas con un aire algo más juvenil, una piscina subterránea y apartamentos ambientados por grandes diseñadores, Karl Lagarfeld entre ellos. 
10 Place de la Concorde.

La reapertura más celebrada de 2018 fue la del mítico Lutetia, que vuelve a reinar en la Rive Gauche con sus aires Art Déco, su piano bar para escuchar jazz y su flamante spa holístico. 
45 Boulevard Raspail.


OTRAS OBRAS MAESTRAS  
Sin contar con lo que exhiben u ofrecen puertas adentro, a veces los edificios que acogen museos y otros centros culturales son obras de arte en sí mismos.

La Fundación Louis Vuitton, obra de Frank Gehry, parece un barco de vidrio y metal anclado en el Jardín de Aclimatación del Bois de Boulogne. Hasta mediados de enero, Jean Michel Basquiat y Egon Schile a la vista en sendas muestras temporales.
8 Avenue de Mahatma Gandhi.

Coronando la Cité de la Musique en el Parc de la Villete, la Filarmónica de París es una deslumbrante sala de conciertos diseñada por el estudio del arquitecto Jean Nouvel.
221 Avenue Jean Jaurès.

Dominique Jakob y Brendan MacFarlane firman la arquitectura orgánica y colorida de la Ciudad de la Moda y el Diseño, otro emblema del París contemporáneo. A la nutrida agenda del lugar hay que sumarle muelles, terrazas, bares, rooftops y un largo etcétera.
34 Quai d’Austerlitz.

LA BUENA MESA  
Gastropubs, neo-bistrots y otras especies animan la renovada oferta gastronómica de una ciudad que siempre apreció la buena mesa.

Menú acotado y espacio reducido en el ultraparisino ambiente de Racines, que abre mediodía y noche en el interior de una encantadora galería de los grandes bulevares.
8 Passage des Panoramas.

Otro ejemplo de cómo se cocina hoy en la capital francesa: Septime, que propone almuerzos de cuatro pasos y cenas de siete. Los que quieran una opción más informal con el sello de la casa, también pueden probar la cava de la vecina Rue Basfroi, exactamente a la vuelta.
80 Rue de Charonne.

Beaupassage es un flamante paseo gourmet a cielo abierto que reúne, entre otras tentaciones, la pâtisserie de Pierre Hermé, la quesería Maison Barthélémy, la panadería de Thierry Marx, una cafetería, un deli naturista y restaurantes de carnes y mariscos.
53-57 Rue de Grenelle.
 
LA NOCHE ES JOVEN
Los que ya pasaron por el Moulin Rouge, el Lido y el Folies Bergère quizá quieran darse una vuelta por aquí: 

Célebre reducto de la movida nocturna, Les Bains está otra vez en carrera. Ahora, además de un club nocturno y una sala de conciertos, también ofrece restaurante, boutique… y hasta habitaciones y suites para pasar la noche. 
7 Rue du Bourg l’Abbé.

Abierto al público sólo los fines de semana, el cabaret de Manko se posiciona como uno de los espacios más exclusivos de París. Hay shows de burlesque, sets de DJ’S y otros números para animar la noche. Funciona junto al restaurante del peruano Gastón Acurio, que también ofrece un bar en el que no faltan el pisco y el tequila.
15 Avenue Montaigne.

El espíritu latino también se apodera del menú y la carta de cocktails de Candelaria, regenteado por el mismo grupo que maneja Glass y Le Mary Celeste, otros antros juveniles a la moda en la Ville Lumière.
52 Rue de Saintonge.