Sin paciencia para sutilezas

ROGER WATERS

El nuevo show del cofundador de Pink Floyd es tanto un espectáculo audiovisual como un llamado a la acción. A sus 75 años recién cumplidos, Roger Waters no ha suavizado el tono de sus mensajes, por el contrario, en US+Them, su cínica visión del mundo actual tiene un rol protagónico.

21/09/2018

Sin paciencia para sutilezas

El nuevo show del cofundador de Pink Floyd es tanto un espectáculo audiovisual como un llamado a la acción. A sus 75 años recién cumplidos, Roger Waters no ha suavizado el tono de sus mensajes, por el contrario, en US+Them, su cínica visión del mundo actual tiene un rol protagónico.

Pasaron 25 años entre Amused to Death, editado en 1992, y el nuevo LP, Is This The Life We Really Want?, lanzado en mayo del año pasado. Para una figura como Roger Waters, cofundador de la mítica banda británica Pink Floyd, un cuarto de siglo sin una nueva aventura solista parece demasiado. Sin embargo, si existían dudas sobre la potencia y vigencia del legendario artista, estas se desvanecieron velozmente.

Is This The Life We Really Want?, producido por Nigel Godrich, presenta para muchos críticos la versión de Waters más cercana a la de aquel Pink Floyd de la década del 70. Indudablemente, se trata de la más visceral desde entonces.

Para esto contribuyeron varios factores, comenzando con el propio Godrich. «Yo le dije lo que pensaba de sus otros trabajos solistas», comentó el productor, famoso por su trabajo junto a Radiohead. «Como solista, había hechos récords que eran impenetrables. Yo no los podía escuchar, los apagaba», aseguró.

Godrich marcó el camino y el contexto social y político mundial, con la actualidad de EEUU a la cabeza, se encargó de aportar el resto de la pólvora. Juntos, estos elementos galvanizaron a Waters, a quien de por sí cada vez le resulta más difícil permanecer impávido ante lo que considera las crecientes injusticias sociales de un mundo autoritario y egoísta.

«Me di cuenta que Waters seguía siendo él cuando escuché ‘Déjà Vu’», aseguró Godrich en una entrevista a AFP. «Déjà Vu», uno de los cuatro singles del nuevo álbum, no repara en elaboradas metáforas para hablar, por ejemplo, de los ataques con drones: «I would be afraid to find someone home / Maybe a woman at a stove / Baking bread, making rice, or just boiling down some bones / If I were a drone».

Otros canciones profundizan sin vueltas en temas como la separación forzada de familias o la sicosis alrededor del terrorismo y, cuando «Picture That» dice «Picture a leader with no fucking brains», la referencia es aún más evidente.

Ese candor en el mensaje se extiende al tour US+Them, que el sábado 3 de noviembre arribará a Montevideo, para un anticipado show en el Estadio Centenario.

Como el nombre del tour revela -es tomado de la reconocida canción «Us and Them» del álbum The Dark Side of the Moon- el show no se centrará únicamente en su último disco, sino que brinda también un repaso a las canciones más destacadas de los cuatro icónicos albumes de Pink Floyd: The Dark Side Of The Moon, Wish You Were Here, Animals y The Wall.

El recorrido por los clásicos es amplio, The Dark Side Of The Moon es reproducido casi en su totalidad, pero todo está atado al hilo conductor que se genera a partir del nuevo disco.

Este tour es hijo del presente, de la visión cada vez más pesimista que Waters tiene del mundo, tan cínica como crítica, y que lo ha llevado en estas décadas a volverse una figura controversial, particularmente por posturas como la adoptada en el conflicto de Medio Oriente, la que no ha caído nada bien en el gobierno israelí. Su trabajo junto a la banda palestina Trio Joubran, con quienes compuso ya dos canciones, es un buen ejemplo de esto.

Recientemente, el artista entró en la «lista negra» del gobierno ucraniano tras declarar en dos entrevistas con los medios rusos, previo a su concierto en Moscú, que no consideraba a Rusia culpable en el conflicto sobre Crimea.

En esas entrevistas con los medios rusos, Waters se despachó contra sus críticos, asgurando que son personas que están «dormidas». «Son víctimas del neoliberalismo que Ronald Reagan y Margaret Thatcher trajeron al mundo», aseguró.

El británico se descargó específicamente contra la televisión -«es obvio ahora que CNN y todos esos canales son lo mismo, desde MSNBC hasta FOX, y todo lo que haya en el medio»- salvando de la hoguera únicamente a Discovery: «Es el único pedacito de TV en EEUU donde ocasionalmente puedes ver un vistazo de la realidad, de lo que es ser un humano», afirmó. «El resto es propaganda».

Como antaño, apuntó a la educación como la herramienta utilizada para «adormecer» a la gente: «Ellos quieren mantener al electorado ignorante, sin capacidad para pensar, maleable, y abiertamente utilizan el consumismo y la propaganda para mantenerlos bajo control, para mantener la noción orweliana de las ovejas y demás», comentó.

En US+Them, y particularmente para estas latitudes, las posiciones de Waters contra Trump o el abuso de poder no resultan tan polémicas. Aun así, es importante que los fans que se acerquen al Estadio Centenario estén preparados para ver uno de los espectáculos más políticos que regala el rock internacional actual. En otras palabras: para ver al más puro Roger Waters.


Además de la intachable performance musical, apoyada en un sistema de sonido cuadrafónico que genera una profunda inmersión, el show ha sido elogiado en todas sus paradas previas por mantener vivas las características claves de las presentaciones en vivo del artista, donde siempre se han destacado las espectaculares experiencias audiovisuales, los viajes inspiradores con un meticuloso cuidado por cada detalle de una presentación artística visionaria.

El show también incluye múltiples referencias a chanchos, como demanda la tradición de Pink Floyd y que Waters siempre ha continuado, desde el comienzo de su carrera como solista. Hoy estas referencias también incluyen mensajes que rezan frases como «Los chanchos gobiernan el mundo» o «Trump es un chancho». Nuevamente, Waters ya no cree en sutilezas

No es algo nuevo en su estilo, por el contrario, es marca registrada de la casa, quizás por eso el tono se ha vuelto cada vez más negativo: los males se continúan en el tiempo, pese al esmero que el artista ha puesto en combatirlos.

«The goose has gotten fat / On caviar in fancy bars / And subprime loans / And broken homes / Is this the life, the holy grail? / It’s not enough that we succeed / we still need others to fail», canta Waters en el tema que da nombre a su nuevo álbum.

Es Waters en su máxima expresión, en control de todo el proceso creativo; aquello que en su momento generó problemas en Pink Floyd, hoy es el gran valor de su trabajo como solista, revigorizado por su asociación con Godrich y por sus vocíferos llamados a la acción.

«Roger está muy subestimado, nos hemos olvidado cuán buen compositor es», afirmó Godrich. «La música es música, pero una canción es algo diferente que necesita magia en sus palabras y Roger todavía tiene ese poder».

El show en boca de otros

«Waters no habla mucho durante su performance, pero termina con un conmovedor y esperanzador discurso, llamando al público a levantarse y luchar por lo derechos humanos» - extracto de la crónica del diario The Guardian, sobre el show de julio en Manchester.

«Lo que se vivió, vio y oyó anoche, aparte de un Waters convertido en líder y activista sobre el escenario, fue una revisión de un patrimonio musical que se basa en notable medida, sobre todo en la segunda parte del concierto, en una idea muy elaborada del concepto de espectáculo, es decir, algo que entra por los ojos e impecablemente acompañada por el relato musical» - extracto de la crónica del diario La Vanguardia, sobre el primero de los dos shows realizados durante abril en Barcelona.

«Es suficiente para Waters tocar una de sus últimas canciones para que la intensidad suba un escalón. ‘The Last Refugee’ está acompañado de una película conmovedora. ‘Déjà Vu’ y ‘Picture That’ son canciones de protesta actualizadas y corregidas a la luz de los dramas del mundo de hoy» - extracto de la crónica de Le Figaro sobre el primero de los dos conciertos en Paris, realizados en junio.

«Es difícil imaginarse un artista que trabaje más duro que Roger Waters. Parte acción artística, parte pura nostalgia y todo profundamente político, US+Them es el tipo de performance visual y musical impactante que uno espera del hombre que prácticamente inventó el espectáculo de estadio» - extracto de la crónica del The Sydney Morning Herald, luego del primero de los dos shows en Sydney, realizados en febrero.