La escuela del Masái Mara

JOSEFINA RAMELA

El hobby de la fotografía se transformó en profesión en la espectacular sabana de Kenia, hasta donde Josefina Ramela llegó persiguiendo su pasión. Hoy sus espectaculares imágenes de la reserva natural de Masái Mara son pieza fundacional de su portafolio.

Luis Cabrera

La escuela del Masái Mara

El hobby de la fotografía se transformó en profesión en la espectacular sabana de Kenia, hasta donde Josefina Ramela llegó persiguiendo su pasión. Hoy sus espectaculares imágenes de la reserva natural de Masái Mara son pieza fundacional de su portafolio.

El viaje a Kenia organizado por la fotógrafa española Marina Cano cambió la concepción que Josefina Ramela tenía de su pasión por la fotografía. Aún como abogada y madre del pequeño Baltasar, Josefina siempre encontró tiempo para dedicarle al arte que tanto le gusta. Al regreso de Kenia comenzó a transformar ese hobby en profesión.

«Desde hace poco menos de un año me animo a definirme como fotógrafa», explica Josefina. «Hice un curso de verano en Barcelona en 2010, me inscribí a varios cursos en Montevideo e hice alguno que otro online, pero nunca aprendí tanto como de la prueba y el error; la mejor escuela es la práctica. En ese sentido, el viaje a Kenia me enseñó mucho».

La oportunidad generada por el viaje organizado por Cano, una profesional de la fotografía de fauna salvaje, atrajo el espíritu aventurero de Josefina. «El viaje estaba enfocado para fotógrafos y tuve confianza ciega en su experiencia», recuerda. «Fuimos a la mayor reserva natural de Kenia, Masái Mara».

Los 1510 km² que comprenden la reserva, en su mayoría sabana, se ubican en el sudoeste de Kenia y reciben su nombre del río Mara, que cruza la zona, y de la tribu masái, que allí habita.

«Para viajar a Masái Mara una de las mejores épocas es de julio a setiembre, porque es cuando transcurre uno de los espectáculos naturales más increíbles: la ‘Gran Migración’, desde la reserva nacional de Serengeti, en Tanzania, a la reserva nacional de Masái Mara», recomienda Ramela. «El evento más buscado de ese espectáculo es el cruce de los animales por el Río Mara, pero lo que lo hace ideal para visitar es también la cantidad de felinos, ñúes y otras especies que ese gran acontecimiento atrae».

La reserva de Masái Mara es el hogar de las denominadas «Cinco Grandes» especies de África (león, leopardo, elefante africano, búfalo africano y rinoceronte negro), varias de ellas en peligro de extinción, así como también de ñúes, hipopótamos, hienas, cebras, jirafas y muchos otros espectaculares animales.La fotógrafa hace una recomendación importante: contratar safaris con permisos para salirse del camino turístico, lo que permite estar en el medio de la acción. «Esto hace toda la diferencia, especialmente para los fotógrafos, que siempre queremos estar más cerca», señala.


Durante su estadía en Kenia, Josefina pudo conocer a la tribu local, los masái. «Aprendí que aunque parezcamos de mundos tan distintos, somos en esencia iguales y no necesitamos de muchas cosas para ser felices, pero sí del amor de nuestros seres queridos», recuerda.

La experiencia marcó un antes y un después para su naciente carrera. «El lugar me marcó, así como la gente que conocí, pero además Kenia me dio el impulso que necesitaba para empezar a hacer algo con mis fotos y trabajar en el emprendimiento que hoy llevo a cabo. Estoy super agradecida de haber podido hacer ese viaje».

Mientras planifica sus próximos desafíos -«Me gustaría ir tras retratos, para cambiar», explica- mantiene la misma postura que la motiva a seguir aprendiendo.

Hoy las fotos de Josefina, que incluyen también paisajes locales, pueden verse en su web (josefinaramela.com.uy) y en su Instagram (@josefinaramelaphotography). Los interesados pueden contactarse con ella para adquirir cualquiera de las imágenes de su portafolio, con el valor agregado de un trato personalizado de parte de la fotógrafa.

«No solamente vendo la foto, me intereso por donde será colocada; en muchos casos visito el lugar, asesoro en cuanto a tamaños y enmarcados, en otros aconsejo utilizar el soporte canvas en lugar del papel fotográfico tradicional y, finalmente, me ocupo del trabajo de enmarcado, si así me lo solicitan. Me ocupo de todo el proceso hasta entregar un producto terminado que sea armonioso con la fotografía y el lugar», explica.

«Lo hago con muchísima pasión y con amor, porque no creo que las cosas se puedan hacer bien de otra manera. Lo mismo con mi profesión y en mi rol más importante, como madre», afirma.