Sirven su mejor versión

JÓVENES Y EMPRENDEDORAS

Sofía Muñoz, Guillermina Bauer, Mariana López Brito y Josefina Winterhalter tienen varias virtudes en común: son jóvenes, perseverantes y grandes emprendedoras. Todas cocineras, algunas solteras, otras casadas y con hijos, aman lo que hacen y cocinan con gran pasión. The Select Experience fue tras sus pasos para conocer sus emprendimientos capitalinos en diversas áreas del mágico mundo de la cocina y la pastelería. Porque ellas siempre sirven su mejor versión, hoy les enseñamos quiénes son y qué hacen.

Omar Ichuste

Sirven su mejor versión

Sofía Muñoz, Guillermina Bauer, Mariana López Brito y Josefina Winterhalter tienen varias virtudes en común: son jóvenes, perseverantes y grandes emprendedoras. Todas cocineras, algunas solteras, otras casadas y con hijos, aman lo que hacen y cocinan con gran pasión. The Select Experience fue tras sus pasos para conocer sus emprendimientos capitalinos en diversas áreas del mágico mundo de la cocina y la pastelería. Porque ellas siempre sirven su mejor versión, hoy les enseñamos quiénes son y qué hacen.

Sofía Muñoz

Sus comienzos fueron en un pequeño local de take away, donde, en apenas 20 m2, puso en práctica sus conocimientos y experiencia. Su objetivo, aprender los gustos de los consumidores locales. Se formó académicamente en la escuela de cocina Gato Dumas. Una vez graduada, cruzó el charco y se especializó en pastelería con el argentino Osvaldo Gross. En la vecina orilla trabajó en Bartola, donde se encargaba de todo lo dulce. Se hubiese quedado, pero las vueltas de la vida la trajeron nuevamente a Montevideo donde en 2014 hizo realidad su actual emprendimiento. 

Hablar de Sofia es hablar de Pecana. Un escondido restaurante de Pocitos donde la dueña de casa recibe mediodías y tardes para brindar con simpatía lo mejor de su cocina. Al mando de un equipo de 17 personas, lleva adelante su sueño de una comida generosa, delicada y muy alegre que no deja de sorprender desde sus inicios. 

Así lo cuenta ella: «Todo el tiempo estoy cambiando, cada tres meses cambio el menú, hago menú de estación y, si el invierno es medio largo, cambio dentro de la temporada. Porque la gente que viene es un público muy fijo que se puede aburrir de la carta si no cambia. Me encanta sorprender». Y nada mejor para lograrlo que su plato «el chef elige». «Me gusta porque se crea una expectativa en el cliente. Es un plato que se hizo para la persona en ese momento. Ese plato demora más y debido a eso le agregamos una entradita, que en verano es una ensaladita y en el invierno una sopa. Es diversión y es creatividad», explica Sofía.

Pero los clásicos gozan de un lugar de privilegio en Pecana. Ese es el caso de la torta oreo, la de manzana y también la de ciruelas, nueces y chocolate, ideal para el invierno. En salados, los deliciosos scons, que gracias a una receta especial con yogur y crema de leche no permiten que roten. El Pecanaffle es la reinvención del clásico chivito, sustituyendo el pan por un waffle relleno de panceta, huevo, jamón, queso y cebolla caramelizada. También la decoración con flores naturales y semillas es marca registrada de la casa. Como afirma Muñoz orgullosa: «Un plato que no tenga flores naturales es raro en Pecana».

Sofía está llena de proyectos para este año: la creación de un laboratorio de cocina, un nuevo blog llamado «El mundo sobre mí mesa», y muchos viajes. Visitará Israel, Italia, Colombia y México. Irá en búsqueda de los mejores platos de esos destinos. Al regreso, los adaptará a los productos locales, los enseñará en sus clases y hasta serán parte del menú.

El público que sigue a Muñoz es joven y en su mayoría femenino. Quizás porque todo su equipo está integrado por mujeres. Aunque de a poco, los hombres también se hacen un lugar en Pecana y dan una nota de color diferente, especialmente al mediodía.

Es claro que el nombre del emprendimiento de Sofía refiere a la nuez rica en fibra, vitamina E y magnesio. Ella cuenta que «el nombre Pecana es por la nuez pecan y buscamos un nombre de un ingrediente que se use tanto en lo dulce como en lo salado». 

Guillermina Bauer

Trae la cocina en sus genes. Nació en Bariloche y se crio entre fogones de los diversos emprendimientos gastronómicos de sus padres. Rodrigo Bauer, argentino y de descendencia austríaca, era cocinero. Estudió en la prestigiosa escuela Le Cordon Blue y dejó en su hija la huella indeleble de la buena cocina.

Guillermina quiso seguir los pasos de su padre y, para foguearse en esas lides, se fue una temporada a Europa a ganar experiencia. Al regreso quiso tener su propio emprendimiento, en el que involucró a toda su familia. Sin Pretensiones es su ecléctico restaurante de la Peatonal Sarandí, donde recibe a locales y extranjeros con cocina de autoría propia, sencilla, sabrosa, original y «sin pretensiones».


El largo local llama la atención por esa combinación de remate, casa de antigüedades y viejo almacén. Todas fuentes de inspiración para conjugar estilos, gustos y propuestas. El almacén lo componen mesas de productos para su venta. Una con vajilla antigua. Otra con productos artesanales y una multitud de frascos rellenos de delicias, como zapallo en almíbar, conejo en escabeche, conservas de jabalí y otras exquisiteces. En verdad todo está a la venta, también los cuadros, mesas y sillas. 

«Guille», como es llamada por todos, define sus gustos por la cocina de una manera simpática y muy sincera: «En lo salado me defiendo, con los dulces hago catarsis y deliro con las masas y panes». Los clásicos del lugar son las carnes. También las galletas Bariloche y el strudel de manzanas, que recrea cada día según viejas recetas de familia. 

Bauer recién comenzó y tiene mucho por recorrer. Sale a comer seguido para aprender de sus colegas. Hace cerámica como hobby y no descarta, algún día, tener su propia vajilla. En noviembre volverá a Europa. Visitará a su hermano, quien vive en el sur de Francia y también está en el rubro. Seguro algo bueno traerá para su emprendimiento local. 

Mariana Lopez Brito 

Es traductora de profesión y cocinera por pasión. No ha delineado su vida paso a paso, al contrario, dejó llevarse por el camino, tomando decisiones por instinto. Sin saberlo, la condujeron a lugares donde hoy se siente feliz y realizada. 

Su historia es de una emprendedora nata. Recién graduada se dedicó a la profesión, pero como siempre cocinó por afición, decidió profesionalizar el hobby y comenzó a estudiar pastelería en la escuela Gato Dumas. Mientras se especializaba seguía cocinando para amigos y familiares. Un día, poco satisfecha del trabajo de oficina y con el apoyo de su padre, se dedicó de lleno a las ollas y los sartenes. 

Así fue como en plena crisis de comienzo de siglo, Mariana se instalaba en el fondo de la casa paterna, con cocina nueva y emprendimiento propio, lista para hacerse un lugar en el competitivo mundo del catering. Cocinó de todo y para todos. De a poco se fue enfocando a eventos empresariales donde quizás, por su anterior labor, podía comprender mejor lo que las empresas pretendían para sus eventos. 

Una década más tarde, con el negocio viento en popa y una familia formada junto a Fabricio y sus dos hijas, Emilia y Carmela, comienza una nueva aventura de cocina. Esta vez, de manera virtual. Seguidora de cocineras-blogueras americanas y británicas, se animó a decir «¿por qué no?» y así nació «Marian la que cocina», un espacio donde con soltura, de forma sencilla y sin perder profesionalismo, comparte recetas y secretos de cocina. «Todo empezó como un juego y sin saber hacia dónde iría», afirma hoy Mariana, que para su sorpresa llega a los 40.000 seguidores en Facebook y 15.000 en Instagram. 

Un día y sin darse cuenta, se encuentra dando clases de cocina en la sala de un hotel. Nunca antes lo había hecho y la experiencia le resultó tan gratificante que le fascinó. Así lo recuerda ella: «¡Qué bueno está esto! Me encantó y me di cuenta que sabía transmitir los conocimientos en vivo, porque por escrito es más fácil». Una vez más decidió torcer el camino de su emprendimiento y en diciembre pasado se instaló en la planta superior del centro comercial de Avenida de las Américas, con una divertida y amplia cocina multifuncional. En ella podría seguir desarrollando su negocio de catering y también comenzar a dictar clases y talleres. Los cursos han tenido tanto éxito que decidió dejar de cocinar y dedicarse en exclusiva a enseñar de manera presencial lo que tanto le apasiona y hasta ahora hacía de forma virtual. 

Josefina Winterhalter 

Si de catering personalizados se trata, Josefina es experta en el tema. Desde su cocina, muy próxima a Carrasco, atiende desde hace una década a su selecta clientela de la Zona Este de la ciudad. Cenas privadas, cumpleaños, baby showers y todo tipo de eventos que no supere las 200 personas es el target ideal de esta emprendedora culinaria. 

Egresada del ITHU con apenas 19 años y con un background de temporadas en Los Negros, Mam y Café Misterio, decidió tomar la sartén por el mango y tener su propio emprendimiento. Con un equipo experto y de confianza que la respalda en la cocina, así como a la hora del servicio en casa de los clientes, Josefina copa este preciado nicho. Carrasco, Pocitos, Punta Carretas y, fundamentalmente, barrios privados como San Nicolas y La Tahona, son sede de sus mejores artes. Los mismos pueden ser tan variados como el cliente desee: mesas de postres, cenas con menú degustación y hasta sushi, son algunas de las propuestas ofrecidas por Winterhalter. 

Alma mater de su propio emprendimiento, no tuvo mejor idea que abreviar su nombre en: Jose Winter y transformarlo en marca registrada. Así es como la conocen, porque después de diez años en el rubro, basta con el boca a boca para tener la agenda completa. No es que no necesite de las actuales redes sociales, reconoce que es un debe en su profesión, pero la labor de madre reciente y en espera no le da tregua. Máxime cuando desde hace un tiempo también ha incursionado en el dictado de clases y talleres de cocina. Los grupos se arman entre clientas y amigas, que proponen las temáticas y Josefina las congrega alrededor de su fogón y las instruye en el apasionado arte de cocinar.