Disruptivo y cool

Entrevista a Mario Pergolini

A los 53 años, Mario Pergolini se aleja de los medios tradicionales y va en búsqueda de nuevos desafíos en el campo de la tecnología, el análisis de audiencias y las nuevas tendencias de consumo.

Sebastián Amoroso

Disruptivo y cool

A los 53 años, Mario Pergolini se aleja de los medios tradicionales y va en búsqueda de nuevos desafíos en el campo de la tecnología, el análisis de audiencias y las nuevas tendencias de consumo.

En diálogo con The Select Experience Magazine, Mario Pergolini (Rojas, 1964), reconocido conductor de radio y TV de Argentina, habla acerca de su actuales proyectos, que tienen al desarrollo de la tecnología y el contenido diferencial como leit motiv de sus desafíos; Desde Vorterix, la plataforma digital de contenido multimedia lanzada en 2012, hasta sus empresas de desarrollo tecnológico Appterix y Dift y la nueva productora audiovisual Wayne House, su nueva productora audiovisual.

Tu primera computadora fue la Sinclair ZX Spectrum. ¿Era el modelo con teclas de goma o de plástico? Fue también mi primera computadora. La mía era la versión con las de goma… Sí, la de teclas de goma, la chiquita, negrita… La otra versión vino después. Una era de 8 bits y la otra de 16. Ese fue primer contacto tecnológico.

Increíble, esa computadora no tenía más memoria que una calculadora… Sí, con lenguaje Basic…

¡Cómo ha cambiado todo! El lenguaje Basic parece de la prehistoria; imposible explicarle esa tecnología a un millennialExplicale lo que era el ICQ… Es como el mensaje de texto… ¿Y por qué no mandabas un mensaje de texto? Porque no existía, ¡tarado!

 


¡Cómo ha cambiado todo! El lenguaje Basic parece de la prehistoria; imposible explicarle esa tecnología a un millennialExplicale lo que era el ICQ… Es como el mensaje de texto… ¿Y por qué no mandabas un mensaje de texto? Porque no existía, ¡tarado!

Profundicemos en tus empresas de tecnología Appterix y Dift, ¿qué están desarrollando? Voy a tener que ir un poco hacia atrás. Hace unos años, cuando estaba con Cuatro Cabezas, desarrollamos el 4K Store, que era como uno de los primeros servicios de venta online, y partir de ahí siempre vi dentro de lo que podría llegar a ser el desarrollo más grande de internet que había que desarrollar ciertas tecnologías para poder hacer lo que uno quería. Vorterix de alguna forma nace así, porque si bien ahora es casi un commodity, hace seis años atrás, cuando empezamos a desarrollar Vorterix, no existían ni muchos codex, protocolos, ni formas de llevar una transmisión a un celular, así que tuvimos que desarrollar esas tecnologías.

En vez de contratar a una empresa, dentro de Vorterix contratamos programadores, gente que podía trabajar sobre eso… Cuando desarrollamos la primera versión de Vorterix, nos dimos cuenta de que teníamos como una pequeña empresa de tecnología, sobre todo dedicada a dar estas opciones a los medios, pero que para Vorterix ya había dado todo lo que podía dar. Entonces pensamos, por qué no podíamos desarrollar para terceros, utilizar Vorterix como una plataforma de lo que funciona, y ver si lo podíamos exportar. Ahí nació Appterix. Y nos empezaron a pedir muchas otras cosas. Al mismo tiempo, junto con otro grupo de chicos, comencé a invertir y a trabajar para que desarrollaran un software que tenía que ver con cómputo compartido. Todo el cómputo ocioso que estaba dando vuelta en los teléfonos, televisión, podía ser utilizado para cómputo. Entonces dividí Appterix, que ya estaba empezando a hacer aplicaciones para entes públicos, colectivos, trenes, tránsito… Hoy hacemos muchos trabajos para Colombia, Panamá, San Pablo, Buenos Aires… Y por otro lado, con la otra compañía Dift, más techie, comenzamos a desarrollar tecnología para ventas con sus audiencias… Fuimos creciendo, hoy desarrollamos chatbots, inteligencia artificial para muchas empresas extranjeras; hemos trabajado por ejemplo para Netflix en gran parte de lanzamientos y campañas digitales. Entonces Dift es una forma de dar respuestas tecnológicas y creativas internas y externas para empresas.

Por otro lado, también invierto en pequeñas empresas donde creo que hay un potencial tanto tecnológico como disruptivo, en donde puedo ayudar con algo. Es el caso, por ejemplo, de Bluesmart, una valija que tiene GPS y muchas prestaciones, en donde mi relación con la empresa va más allá de ser inversor, con más de 2 millones de dólares en aportes.

¿Qué es Vorterix? Después de muchos años de experiencia con Cuatro Cabezas, mi compañía de producción televisiva a nivel global, más toda mi experiencia en radio, principalmente en Rock & Pop en los últimos años, cuando tengo que renovar me doy cuenta de que no quería seguir haciendo un programa, ya era más grande, había empezado a utilizar programas pier to pier para ver cómo enlazar a la gente con videos y audios del contenido que hacíamos, adquirimos un teatro en Capital Federal, en el barrio de Colegiales, un teatro muy lindo que suena muy bien, entendiendo que la música o el contenido que yo genere se iba volviendo un commodity, que el diferencial me iba a dar una ventaja. Arriba de ese teatro montamos los estudios multimedia que permiten que lo que escuchás por radio lo puedas ver. Y a su vez generamos contenido diferencial para nosotros o para terceros. Muchas veces damos el servicio de streaming, streaming con contenido y talento y con la escalabilidad que se quiera, dentro del teatro o en cualquier otro lado.

Entonces, en vez de ser solo una radio, que hoy también es un commodity, no es un punto-com solo con streaming, sino que tiene una tercera pata física como un teatro, en donde puedo generar espectáculos, dar otro ingreso que los medios no tienen; en esta época en la que los medios que se basan solamente en inversión publicitaria y están pasando un momento muy duro, por lo agresivo de Facebook, Google, hay que tener varios recursos muy diferentes a como venían siendo los medios tradicionales.

Recién mencionabas el momento «duro» que están pasando los medios tradicionales. ¿Cómo ves que están encarando los gerentes de programación y comerciales esta situación de los medios? Yo creo que hay una exigencia muy grande y que deberían empezar a prestar mucho más atención a dónde están las audiencias a las que quieren llegar. Antes la televisión englobaba a una familia. Hoy, Game of Thrones es vista en una misma casa, no es compartido el dispositivo en el que la ven, cada cual ve el capítulo que quiere en el momento que quiere, los chicos en celulares y tablets, los padres lo ven en la televisión a través de la aplicación de Netflix o la que sea. Hoy, la televisión en inversión publicitaria ya fue superada por el cable y por el internet, como Netflix o YouTube. Si vos querés hacer un programa para chicos, no es a la televisión a donde tenés que llegar. Hoy, por lo menos en la Argentina, y en casi toda la región es muy parecido, la televisión del prime time bajó mucho su audiencia, y su audiencia es grande, de gente por arriba de los 50 años y en su mayoría mujeres.

Entonces, cuando se programa televisión, ¿en qué están pensando los programadores? Cuando están pensando ficción, ¿es la televisión el dispositivo o son estas alianzas donde salen por una señal de cable tipo FOX y además te dan la temporada completa si la pasan a través de la aplicación? Creo que son tiempos muy confusos para entender cómo se comportan y dónde están las audiencias, sobre todo son mucho más confusos para monetizarlos, tanto para el que genera el contenido como para aquellos que lo están tomando.

¿Y qué sucede con la industria publicitaria? ¿Ha entendido este cambio? Por ejemplo, ¿entendieron cómo venía la mano en su momento cuando lanzaste Vorterix? No en un primer momento, la verdad que fue una evangelización, y cuando lo empezaron a entender, entendieron Facebook, Google y cualquier dispositivo que estaba pasando contenido, entonces ahí la ecuación también había caído. En un principio era difícil convencerlos y al día de hoy es muy difícil convencerlos de cómo vincular el contenido a cosas más interesantes que la publicidad programática. Por ejemplo, yo hago un programa que se llama Vinílico; pusimos la idea, las cámaras, lo hacemos, lo editamos, lleva un dinero, un tiempo, una inversión. Una vez que cualquiera lo publica en Facebook, deja de pasar por Vorterix, se replica solo por Facebook; Facebook no me da un centavo porque no te permiten que lo monetice, y encima yo no puedo buscar mi contenido porque Facebook busca usuarios, no contenido. Entonces, me es muy difícil. Solo puedo denunciarlo cuando me lo tropiezo.

Mientras tanto, Facebook va a las empresas y les dice: «¿Vos pusiste plata en Vinílico? Yo también lo tengo, es más: te lo pongo a mejor precio y con más precisión de tu audiencia». Entonces, estamos teniendo serios problemas para poder monetizar nuestro contenido. Porque hoy las audiencias ya no van a tu página. Las audiencias están donde están. Están en YouTube, en Facebook, redes sociales… La pregunta es cómo van a sobrevivir los medios, sobre todo los más tradicionales, aunque también les está pasando a las punto-com de noticias, que ya les está bajando su cantidad de hits, porque ahora la gente dice: «Yo me quiero enterar de acá, de acá y de acá». No va a leer una sábana, ese es un comportamiento muy adulto. Todos están pensando en cómo monetizar eso.

Creo que ahora estamos en un momento muy embudo, en el que solo tres o cuatro están jugando el juego y aprovechando el dinero. Los medios están muy confundidos, perdiendo dinero o dando propuestas muy básicas, la televisión con propuestas básicas, paneles, lo que menos plata salga… las radios pasando música y un par de gente hablando, las punto-com pensando cómo monetizar. Espero que sea un momento de transición y que no queden tres jugadores.

De todas maneras, hoy hay espacio para mucha ideas; cualquiera puede generar un contenido diferencial sin pasar por los filtros de un canal de televisión, una radio o una productora… Los jóvenes hoy tienen esa chance… No hay duda. Antes uno decía «tengo esta idea» y a lo mejor en cinco años empezaba a ver los frutos, y si te habías equivocado de camino, era muy frustrante, y la verdad que empezar todo de vuelta… pasaba vida entre medio… Hoy, creo que las posibilidades empíricas de poder probar a nivel de incubadora una, dos, tres, cuatro ideas, y avanzar en las que vas viendo que hay eficiencia y que encontraste un camino, te abre más posibilidades. Podés descartar muy rápido las que fracasan y meterte en lo que querés. También es una generación que ha entendido lo interdisciplinario. Hoy un ingeniero necesita a un sociólogo para analizar su big data o small data. Hoy necesitamos diseñadores, gente creativa, gente que tiene una idea y necesita un impulso para saber cómo hacerlo…

¿Y creés que hay una generación preparada para estos desafíos? En la Argentina, y en gran parte de Latinoamérica, yo creo que no estamos educándolos como este presente y futuro parece que va a necesitar. Seguimos teniendo una educación enciclopédica, lenta, fuera de contexto, los alumnos se están yendo porque se aburren, y no solo por factores socioeconómicos. Una idea necesita trabajo, esfuerzo y llevarla adelante. Ahora, necesitamos educar de otra forma porque, sobre todo en la región, no nos va a bastar con el talento e ingeniárnosla.

¿Tenés cuentas personales en redes sociales? No, no utilizo redes sociales. No tiene mucho sentido para mí exponer mi vida privada. También es muy difícil controlar o ser muy visceral con esa vida paralela en las redes sociales. No me es necesario. De hecho ni siquiera tengo WhatsApp. Y no por el hecho de decir: «Ay, no tengo WhatsApp», la verdad es que nunca lo tuve. Soy independiente del WhatsApp. Mi vida es muy normal y puedo seguir trabajando con las herramientas que tengo.

Ahora cambiaste de horario en Vorterix y estás haciendo tu programa Maldición, va a ser un día hermoso, temprano en la mañana. ¿Cómo se dio ese cambio? Por una cuestión de audiencia. Yo estoy más grande, el público está más grande, y escucha más en ese horario. Otro fenómeno que está pasando por YouTube, Spotify y otras plataformas que le están dando gratuidad al oyente para colmar su ansiedad más rápido. Ya casi no hay gente menor de 25 años escuchando radio, así que seguir haciendo esa estructura de programas hablados que ya nadie escucha, el vivo, no tiene un valor en sí. No tiene sentido dentro de mi formación radial o lo que hago seguirle hablando a un público que no está, prefiero buscarlo donde está que es mucho más temprano.

¿Qué rol ocupa hoy la música en la radio desde qué empezaste vos? Indudablemente antes esperabas que una radio te pase el tema que no tenía nadie. Hoy todas las radios levantan el tema de Spotify. La primicia la tiene Spotify. No la tenemos nosotros. La gente se avisa rápidamente por Twitter que el tema ya está. El video viene pegado. No pasa por radio escuchar música. Es casi algo de fondo, aleatorio.

¿Y el podcast versus la radio? No, el podcast ha fracasado. No tiene un volumen de audiencia. Casi es como un blog. Creo que el que hace podcast y va a YouTube tiene más éxito en YouTube. Si lo podés decir en un micrófono, también lo podés decir con un micrófono y una cámara prendida.

¿Tenés 53 años? Sí.

¿Te dio por coleccionar discos? Sí, creo que he llegado a tener unos 50 mil, entre compact disc y vinilos, hasta que hace un tiempo dije «la verdad que esto es al pedo». Salvo algunas colecciones raras que tenía, ediciones especiales tipo AC/DC, Pink Floyd, que son ejemplares lindos, el resto me lo saqué todo de encima. De hecho los vendí. La verdad es que los tengo en YouTube o en Spotify cuando quiero. No tiene sentido para mí seguir acopiando música en formato físico.

¿Sos un lector asiduo? Sí, pero de hecho tampoco acaparo libros.

¿Qué estás leyendo ahora? Ahora, como todos los días, leo un cuento o un fragmento de algo en la radio, estoy leyendo muchos clásicos, como por ejemplo Herman Hesse risas, que ya estoy grande para leerlo. Así que estoy en una etapa más revisionista que de cosas nuevas.

¿Qué estás escuchando de música? Escucho de todo. Soy muy amplio. Tengo hijos de diferentes edades. El mayor es músico, ya tiene 23 años, y escucha Kendrick Lamar. Mi hijo de 18 escucha más electrónica, y mi hija más chica, Justin Bieber; y después para mi consumo personal me armo mis playlists en Spotify. 

¿Estás interesado en Uruguay como mercado para Vorterix? La verdad es que hasta hace diez años lo hicimos con Cuatro Cabezas. Tuvimos oficinas en Chile, Brasil, España, Italia y Estados Unidos. Era lógico para cómo era el mundo en aquel tiempo. Tengo la idea de abrir algo como Vorterix. Creo que quien pueda controlar un poco el contenido, tener su propio contenido y emitirlo, va a estar bien. Entonces, Chile, Paraguay, Uruguay, podríamos armar una cadena y cada venue que tenga el contenido más interesante que lo pase. Pero la verdad que la Argentina y la región están muy mal, intentando levantar… Y hay que ver si eso se logra. Eso frena un poco la expansión. 

¿Qué están haciendo a nivel de contenido audiovisual? Por ejemplo, Vorterix Media estrenó en 2016 el documental Tsunami. Un océano de gente, sobre el Indio Solari… Sí, de hecho estamos armando la productora Wayne House con contenido más específico que sirva para Vorterix y también para otras plataformas. Estamos haciendo una serie de doce cuentos de terror, más que nada para adolescentes. Estamos haciendo un proyecto muy grande con un gran chef y con directores del exterior. No puedo decir quiénes. Y estamos terminando dos películas de música.

Es una productora pequeña entendiendo lo que fue Cuatro Cabezas, que tenía 400 empleados, o lo que hoy pude ser Pol-Ka de Adrián Suar o Ideas del Sur de Marcelo Tinelli. ¿Son viables las grandes estructuras? Imposible. No hay forma de sostener eso. Acá, por ejemplo, las radios están pasando por un momento muy difícil. Esas estructuras grandes se están acabando. Hay que replantearse qué hacer. Lo que estamos tratando de hacer con Wayne House es hacer una productora de contenido acorde a estos tiempos y con los costos acordes a estos tiempos.

Rebelde con causa

Mario Daniel Pergolini nació en Buenos Aires el 3 de julio de 1964. Tiene título de Técnico Electromecánico. Es conductor de radio y TV, además de empresario argentino. Es reconocido por haber sido el conductor del programa radial ¿Cuál es? de la icónica Rock & Pop; de los programas La TV ataca, Hacelo por mí y el rupturista Caiga Quien Caiga (CQC), periodístico de infotaintment a inicios de la década de 1990. Fue cofundador de la productora Cuatro Cabezas (4K), que vendió a la multinacional Eyeworks. Pergolini es factótum y director artístico de la plataforma multimedia Vorterix. Está casado con la psicóloga Dolores Galán y es padre de Tomás, Matías y Valentina. Es fanático de las bandas Pink Floyd, Deep Purple y AC/DC. Hincha confeso de Boca Juniors, en 2000 coprodujo los filmes La ciénaga y Plata quemada. En 2017 se traslada a la franja de las 7:00 con su programa Maldición, va a ser un día hermoso, por Vorterix.