Pongamos que hablamos de Sabina

Un breve repaso por la trayectoria del cantautor

The Select Experience Magazine presenta un breve repaso de la trayectoria y obra discográfica del cantautor español, sus otras facetas artísticas y gustos personales ?desde el escritor irlandés James Joyce hasta el cuadro de fútbol de sus amores el Athletic de Madrid? y su último álbum de estudio, Lo niego todo, que presentará en Montevideo el próximo 16 de diciembre.

Sebastián Amoroso

Pongamos que hablamos de Sabina

The Select Experience Magazine presenta un breve repaso de la trayectoria y obra discográfica del cantautor español, sus otras facetas artísticas y gustos personales ?desde el escritor irlandés James Joyce hasta el cuadro de fútbol de sus amores el Athletic de Madrid? y su último álbum de estudio, Lo niego todo, que presentará en Montevideo el próximo 16 de diciembre.

El gran Joaquín Sabina (Úbeda, España, 1949) se presentará el próximo 16 de diciembre en el Estadio Centenario en el marco de su gira internacional «Lo niego todo», en la cual presentará su más reciente trabajo de estudio, Lo niego todo (2017). Además ofrecerá un repaso por las canciones más emblemáticas de su extensa discografía, entre las que podrían figurar «Pongamos que hablo de Madrid». Como define Natalia (30), madrileña residente en Montevideo desde hace tres años, «es una de las descripciones más precisas y hermosas que existen de Madrid. Usa las palabras exactas para hacer una descripción perfecta. Logra poner los pelos de punta a aquellos que conocemos bien esta ciudad».

Sabina, cantautor de estilo único, cultor de la bohemia y cronista de los márgenes, el caballero del bombín que canta historias de amor y desamor, ha logrado a lo largo de más de 40 años de trayectoria consolidarse como uno de los artistas más singulares y reconocidos de la música popular de Iberoamérica.

Es sabido que Sabina a sus 68 «tacos», y luego de una vida intensa y de excesos, por así decirlo, reniega hoy de las etiquetas o calificativos que la prensa le ha dedicado en las últimas décadas, a saber: «profeta del vicio», «rey de los suburbios», «flor del precipicio», «el Dylan español» o «el juglar del asfalto», como menciona en la canción «Lo niego todo» del álbum homónimo que presentará en Montevideo.

 


Canciones de amor pensando en ti

Sus canciones han sido la banda sonora de varias generaciones en toda Iberoamérica, especialmente en el Río de la Plata, rincón geográfico al que el propio artista le dedicó la sentida canción «Con la frente marchita» (Mentiras piadosas, 1990) donde expresaba: «Te morías por volver con la frente marchita cantaba Gardel», o «Decoré mi furrón de peregrino con bisutas de hebilla y hojalata, sabiendo que el destino era el camino a la otra orilla del Río de la Plata», según un texto inédito dedicado a Montevideo.

Siempre jugando en sus textos autorreferenciales con figuras retóricas como la ironía, el sarcasmo y, claro, el oxímoron, el poeta –porque además de cantautor es hombre es un amante y cultor de la poesía– en su obra se nutre de influencias de grandes poetas como César Vallejo, Pablo Neruda o Francisco de Quevedo.

También hay influencias desde lo estrictamente musical y textual de artistas como Bob Dylan, Leonard Cohen, Chavela Vargas, Joan Manuel Serrat («mi primo el Nano», confiesa Sabina) o los Rolling Stones, entre muchos otros; con guiños permanentes en sus composiciones como en la pieza «Tan joven y tan viejo» (Yo, mí, me, contigo, 1996): «Así que, de momento, nada de adiós muchachos / Me duermo en los entierros de mi generación / Cada noche me invento, todavía me emborracho / Tan joven y tan viejo, like a Rolling Stone».

Tildado en algunas ocasiones de misógino, lo cierto es que el público de Sabina está conformado tanto por hombres como por mujeres de todas las edades, y especialmente por mujeres. La primera vez que Luisina (25), escuchó a Sabina fue un sábado de invierno. «Estábamos dando una vuelta en el auto de una amiga», recuerda «y puso en su auto un casete y empezó a sonar «Y sin embargo». Me enamoré de su letra y es mi favorita hasta hoy», confiesa.

Para la venezolana Karina (32), residente en Montevideo desde hace dos años, Sabina «es un referente en cuanto a cantautores modernos. Sus letras son profundas. Cada vez que oigo las canciones les encuentro algo más». Y recuerda: «La primera vez que escuché una canción de Sabina fue "Y nos dieron las diez" en la voz de un tío en una reunión familiar, seguida de "Nos sobran los motivos"».

En el caso de Elsa (52), la primera vez que escuchó a Sabina fue «hace muchos años» en Paraguay, donde esta uruguaya residía por aquel entonces. «Lo considero uno de los mejores letristas bohemios y románticos de habla hispana, con un único timbre de voz».

Para Catalina (30), la obra del español significa «parte de la vivencia de mi adolescencia». «Horas y horas escuchando discos y canciones de Sabina. Siempre fue uno de mis referentes musicales. Sus canciones sonaban en las guitarreadas. ¡Me encanta!».

Para la madrileña Natalia, «todas sus canciones describen lo más banal de la vida, pero con una gracia particular. Él es todo un personaje y su forma de escribir es única. No canta bien, no toca espectacular, pero es un poeta. Su forma de componer consigue transmitir esa impronta triste, el lado más "fracasado" de la vida. De alguna manera logra que te sientas identificado con alguna canción de él». 

Mónica (37) recuerda haber comenzado a escuchar la obra del español por la década del 90 gracias a su madre, y considera al artista como «un viejo lindo, carismático y que convoca masas. Su obra la califico de buena, no me parece sublime», añade.

Por su parte, María Jesús (30) recuerda que la primera canción que escuchó fue «Noches de boda», «la versión con Chavela Vargas», dice. «No sé cuál es el disco fundamental pero los que más he escuchado son 19 días y 500 noches y Esta boca es mía», agrega.

Es mentira que ha muerto el rocanrol

​Hoy, Sabina regresa a los escenarios y las giras; luego de algún lapso de tiempo en el que su salud llegó a estar comprometida: logró sobrepasar un ACV en el 2000 y también episodios de pánico escénico en 2014, por los que debió suspender shows. Ahora, con una postura que reflexiona acerca de su carrera artística y, por qué no, de su propia vida entre «trancas y barrancas», se sabe como «un ciudadano aprendiendo a envejecer».

El artista ha declarado que reniega del personaje y de su caricatura –aquella que ha confesado incluso haber sido ladrón de bancos (Es mentira)–, y que hoy vive una vida tranquila, y con «un estupendo bar en casa», dedicándose además de a la composición musical, a las artes plásticas, la lectura, a disfrutar del fútbol como buen fanático del Club Atlético de Madrid («el Atleti»), donde juegan en la saga los uruguayos Diego Godín y José María Giménez y que dirige el argentino Diego «Cholo» Simeone. Otra vez esa conexión –coyuntural, sí–, con el Río de la Plata…

Entre las curiosidades, vale destacar su pasión como coleccionista de libros raros o difíciles, y que Sabina es dueño de una nutrida biblioteca con ejemplares tan sorprendentes como la primera edición de la novela Ulysses (1922), del gran James Joyce (1882-1941). El propio autor le autografió el ejemplar, según ha declarado Sabina en diversas entrevistas: tras un intenso rastreo, se sometió a subastas internacionales y, obviamente, invirtió una cuantiosa suma de dinero para lograr su objetivo.
 
Al momento de repasar la obra discográfica del español, lo hay de todo. Discos excelentes, redondos e inspirados; algunos más flojos, otros menos conocidos por el gran público o directamente perdidos en el olvido. A la fecha ha editado dieciocho álbumes de estudio. Desde Inventario (1976) y Malas compañías (1980), pasando por Hotel, dulce hotel (1987), Mentiras piadosas (1990), Física y química (1992), Esta boca es mía (1994) y Yo, mí, me, contigo (1996), hasta 19 días y 500 noches (1999), Vinagre y rosas (2009) y el reciente Lo niego todo (2017).

Además, claro, álbumes en directo como Joaquín Sabina y Viceversa en directo (1986), Dos pájaros de un tiro (2007), junto a Joan Manuel Serrat, o 500 noches para una crisis (2015). Se les suman algunas rarezas como Café Berlín en Madrid (2003) con Charly García, los recopilatorios como Puro Sabina (2015) y homenajes como Entre todas las mujeres (2003), en el que participan artistas femeninas de la talla de Chavela Vargas, Rosario Flores, Ana Belén y Julieta Venegas, entre otras.

Sabina también tiene una profusa obra literaria, además de haber colaborado ocasionalmente como columnista para periódicos y revistas. Ha editado catorce libros, entre los que figuran Memorias de exilio (1976), publicado en Londres durante su exilio del régimen Franquista en España; la recopilación de sonetos Ciento volando de catorce (2001); A vuelta de correo. Sabina epistolar (2007), el cual recopila la correspondencia del cantautor con figuras como el subcomandante Marcos o Fito Paez; o Muy personal (2013), una recopilación de dibujos, poemas empezados y letras de canciones inacabadas.