Federico Ferrari

chef de hotel

Federico Ferrari tiene una larga trayectoria en las cocinas de hoteles de cadena internacional. Hace más de un año cruzó el charco junto a su mujer y su hija recién nacida. Conocía Montevideo, pero esta vez sería diferente: vendría a residir y dirigir la instalación de la cocina del nuevo Hyatt Centric Montevideo. Exploró la gastronomía local y nuestros productos más típicos para integrarlos a una propuesta interesante y que gusta a turistas y montevideanos. The Select Experience Magazine lo invita a conocerlo.

Omar Ichuste

Federico Ferrari

Federico Ferrari tiene una larga trayectoria en las cocinas de hoteles de cadena internacional. Hace más de un año cruzó el charco junto a su mujer y su hija recién nacida. Conocía Montevideo, pero esta vez sería diferente: vendría a residir y dirigir la instalación de la cocina del nuevo Hyatt Centric Montevideo. Exploró la gastronomía local y nuestros productos más típicos para integrarlos a una propuesta interesante y que gusta a turistas y montevideanos. The Select Experience Magazine lo invita a conocerlo.

A la clásica pregunta de quién fue su referente en la vida a la hora de optar por la cocina como profesión, Federico Ferrari no menciona, como suele ser usual, a sus abuelas. Refiere a su propia curiosidad: «Seguramente comenzó como un juego que luego se fue trasformando en algo que hasta el día de hoy no deja de sorprenderme». Así es que a los 18 años comienza sus estudios en el Instituto Argentino de Gastronomía, en su ciudad natal, Buenos Aires. Ahí ha vivido siempre, salvo el tiempo que estuvo trabajando en Brasil, después de recibirse y ser pasante en varios restaurantes de la vecina orilla.

A su regreso, ingresó a la famosa cadena de hoteles Hilton de la ciudad de Buenos Aires, donde inició una carrera sin igual. Durante siete años se desempeñó en todos los sectores y turnos, atendiendo el desayuno, la cena y los banquetes. Trabajar para una marca internacional como Hilton le dio la gran oportunidad de viajar y aprender de «otros productos, mercados, culturas y formas de trabajar». Primero fue en Valencia, Madrid y Barcelona, después en México, y su último e inspirador destino fue Indonesia. Allí Federico hizo gala de su pasión y presentó un menú argentino en el restaurante principal del Grand Hyatt Jakarta, un hito que en sus palabras cataloga como «una gran experiencia, llevando a otro país un poco de las tradiciones culinarias latinoamericanas y viviendo experiencias únicas de trabajo con compañeros de otras culturas».

A su regreso, dos años en el prestigioso y tradicional Alvear Palace Hotel de Recoleta lo enriquecieron en su experiencia como chef, tanto en lo gastronómico como en la gestión de equipos, área en la que Ferrari se siente también muy cómodo.


«Una de las cosas más importantes en mi carrera es la actitud. Hay algo que hace que uno quiera aprender, motivarse y superarse en el día a día.»

Más adelante, el joven cocinero desafía el dicho «nadie es profeta en su tierra», cuando es coronado como chef del esplendoroso Palacio Duhau Park Hyatt Buenos Aires, una verdadera joya de la arquitectura y el lujo porteño. Federico lideró por tres años consecutivos las cocinas del Duhau Restaurante y Vinoteca, los salones del Piano Nobile, el Oak Bar, la cava de quesos y el servicio a las exclusivas habitaciones.

Federico reflexiona sobre su profesión: «Podría decir que una de las cosas más importantes en mi carrera es la actitud. Hay algo que hace que uno quiera aprender, motivarse y superarse en el día a día. Muchas oportunidades se presentarán durante este camino, solo depende de uno tomar el riesgo y asumirlo. Es un largo camino de aprendizaje y una carrera llena de grandes desafíos para recorrer».

Es con esa filosofía que acepta el desafío que lo trae a Montevideo, donde se siente bien y divide su tiempo entre el hotel, la familia y las salidas con su equipo para explorar la gastronomía local, la que asemeja a la argentina por sus tradiciones europeas. Reconoce que las carnes de ambas orillas del Plata son grandiosas, así como las diferentes técnicas de cocción, aunque lamenta la falta de materias primas autóctonas. Acaba de regresar de Guatemala, donde quedó fascinado por la variedad de vegetales y frutas nativas.

No es sencillo ni frecuente que los uruguayos crucemos el umbral de los hoteles de nuestra ciudad para sencillamente tomar un café, almorzar o cenar. Si bien en otros países es práctica habitual, esta iniciativa en Montevideo recién comienza a emerger. Hyatt Centric Montevideo está cumpliendo un año de vida en la capital y es justo reconocer su buena integración a la oferta gastronómica de la ciudad. Su ubicación en la «colina de oro» y su vista a la bahía de Pocitos lo convierten en un punto privilegiado para la amplia cantidad de habitantes del barrio.

«Mi pasión por la cocina seguramente comenzó como un juego que luego se fue trasformando en algo que hasta el día de hoy no deja de sorprenderme.»

La propuesta de Federico Ferrari para huéspedes y montevideanos es más que llamativa: Plantado es el restaurante ubicado en la planta baja y de cocina abierta; es cálido y luminoso en su ambientación, con toques modernos y cuidado servicio que hacen sentir confortable al comensal. Su vida se desarrolla en torno al gran olivo plantado en el centro del salón, donde la propuesta de Ferrari es diferente y atractiva, tanto al mediodía como a la noche.

Dos opciones más hacen del lugar un punto de gran atracción en la ciudad. Una de ellas es Moderno Bar, una propuesta décontracté y muy cool para almuerzos rápidos y frugales, en la entrada misma del hotel. Su carta de bebidas es amplia y sin duda los aplausos se los llevan los tragos de autor, que Tato Giovannoni diseñó especialmente.

Por otro lado, a Deli se accede directamente desde la vereda o el propio hotel y es el lugar ideal para un café con las delicias dulces y saladas de esta panadería artesanal. Más que un café, es una tienda gourmet donde los vecinos pueden ir a comprar todo tipo de panes, medialunas y croissants. Además, ofrece una selección de productos nacionales de alta calidad e impecable presentación, como aceites de oliva extra virgen, mieles, dulces, vinos y un sinfín más de verdaderas delicatesen. La invitación está hecha.